En la revista comarcal “Montaña de Riaño” (nº 33 de Marzo de 2010), el investigador D. Evelio González publicó una lectura a propósito de una estela hallada en La Remolina (León), y a la que se ha dado en llamar popularmente “la estela de Vado Nebira”, por ser el nombre propuesto por dicho investigador.
A esta lápida ya nos referimos en su momento en nuestra obra “Onomástica de Cantabria”, pero en vista del tiempo transcurrido creemos que sería bueno hacer algunos apuntes al respecto.
La lectura propuesta por D. Evelio González fue la siguiente:
D(iis) M(anibus)
VADO NEBI
RA NIDAGINO(m)
ANEMIDL F(ilius) VA(diniensis)
AN(orum) XXX LVCVA CA
DDECVN AM
ICO SVO POS(u)IT
H(ic) S(itus) E(st)
La traducción de todo ello sería: “A los Dioses Manes, Vado Nebira, Idegino, (clan), hijo de Anemido, Vadiniense (gentilidad), de 30 años. Lo puso (el monumento) su amigo Lucua de los Caddecos (clan). Este es el sitio (donde yace).”
Nada que objetar en lo referente a la primera línea, D(iis) M(anibus), ya que es una fórmula habitual en inscripciones epigráficas latinas a partir de la época de Augusto.
Las líneas 2 y 3 están relacionas entre sí y son el punto central de nuestra propuesta de revisión. Si bien la solución más comúnmente asumida es la que propone D. Evelio, VADO NEBIRA ID(A/E)GINO(m), ya José Manuel Iglesias Gil (1976) y posteriormente Mª Cruz González Rodríguez (2002) propusieron leer VADONE BIRACIDEGINO.
La hipótesis de estos dos últimos es, a nuestro modo de ver, la correcta, en base a los datos que vamos a exponer.
1- El nombre VADO(N) aparece atestiguado en el ámbito onomástico, tanto dentro como fuera de la P. Ibérica: Vado, entre los arévacos; Vadus, nombre de alfarero en Germania Superior; etc… La forma Vadonis (en genitivo) aparece en una estela hallada en Liegos (León), dedicada a Andoto, del clan de los ubalacinos; y Vadon/{n}nia(e), femenino, en una inscripción de Coca (Segovia).
En el caso del epígrafe que nos ocupa, es factible leer VADONE, forma de acusativo latino que haría referencia a la persona destinataria de la lápida: “(a) Vado…”
2- Nos quedaría entonces entre las líneas 2 y 3 *BIRANIDEGINO(m) según la propuesta de Evelio González, para quien la –C- intermedia que se aprecia en la piedra sería una hoja de hiedra, ya que está rematada por una especie de punta de flecha, mientras que tanto J.M. Iglesias Gil como Mª Cruz González Rodríguez la consideran parte integrante de la palabra que aludiría al clan del difunto, *BIRACIDEGINO, con la cual estamos de acuerdo, y que como sucede en muchos casos, estaría basado en un antropónimo.
A priori podríamos pensar en el nombre de persona Biracus y sus variantes Biraco, Biraca, Biracia, y Biracos, ampliamente testimoniados en la Galia y que han sido puestos en relación con la voz célt. birros “corto”, “pequeño” (¿“de baja estatura”?); a. irl. berr, a. galés bir (galés vyrr), a. córn. ver, bret. berr, todos ellos de similar significado.
Sin embargo el hipotético gentilicio del que hablamos, habría que explicarlo más bien desde una base *Biracidus o *Biracidius, que salvo error u omisión, no están documentados hasta el presente.
Buscando posibles paralelismos, en la toponimia francesa encontramos que la localidad de Bracieux aparece denominada de varias maneras a lo largo de los siglos, entre ellas, Bracidus (s. IX), nombre relacionado a su vez con el bajo latín bracus “barro, lodo”, “terreno pantanoso”:
“... Apiarias villam atque Bracidum villam, ubi continentur VII praedicti mansi, in pago Blesensi in vicaria Oscello...”
¿Es Bracidus la resultante de una posible contracción de *B(i)racidus? Pensamos que no; de ahí que sigamos sosteniendo que nuestro *BIRACIDEGINO está basado en los nombres de persona ya citados (*Biracidus, *Biracidius u otro similar), y que aunque no estén atestiguados de momento, eso no quiere decir que no aparezcan en el futuro.
En cuanto a la terminación –GINO la encontramos en los nombres de dos divinidades: CABUNIAE-GINO, presente en una estela hallada en Olleros de Pisuerga (Palencia); y OBELLE-GIN[O], citado en una inscripción encontrada en Olmos de Ojeda (Palencia), que ha sido puesto en relación con los nombres de persona Obellia (en la Galia Cisalpina y Narbonense), Obellius (en la Lugdunense), y Obellianus (en Dalmacia), entre otros.
Si nuestra apreciación es correcta, dicha terminación habría que relacionarla con la voz ide. *gen- “dar a luz”, “nacer”, y el sustantivo derivado, gen-os “familia, linaje”, que ha dejado rastro en muchas lenguas del mismo tronco: skr. jánas “familia”; gr. génos “origen, nacimiento, raza, linaje”; lat. genus “origen, linaje”; a. célt. genō “nacer” (a. irl. gein “nacimiento”; irl. gin “engendrar, concebir, criar”; galés med. gnawd “pariente”; galés geni “nacimiento”).
Por tanto, el hipotético pero muy posible, nombre del clan, *BIRACIDEGINO, vendría a significar “(los descendientes de) Biracidus”, de un modo muy similar a como funcionan nuestros apellidos patronímicos acabados en –ez, por poner un ejemplo.
En resumen: estamos de acuerdo con las lecturas ofrecidas por J.M. Iglesias Gil y Mª Cruz González Rodriguez en el sentido de leer VADONE BIRACIDEGINO, interpretándolo como “A Vado(n), de los biracideginos”.
Bibliografía:
González Miguel, Evelio. La lápida de Vado Nebira. Revista Comarcal “Montaña de Riaño”, nº 33, Marzo de 2010.
González Rodríguez, Mª Cruz. Epigrafía y sociedad: el ejemplo vadiniense. II Encuentro de Historia de Cantabria (O.C.) (2 vols.): Actas del II Encuentro celebrado en Santander los días 25 a 29 de Noviembre del año 2002.
Iglesias Gil, José Manuel. Epigrafía cántabra. Santander, 1976.
Olivares Pedreño, Juan Carlos. Los dioses en la Hispania céltica. Universidad de Alicante, 2002.
Maroñas García, Jesús J. Onomástica de Cantabria. Los nombres cántabros de persona. Santander, 1999.