Los magistratus serían probablemente individuos que actuarían en representación de una determinada comunidad en los asuntos legales, y un ejemplo de documento donde se mencione esta institución entre los cántabros, la tenemos posiblemente en la tesera de Herrera de Pisuerga (Pal.), que para unos sería un documento de los vacceos o de los turmogos, mientras que E. Peralta le asigna un carácter cántabro, en el que Amparamus, de los nemaioq(um), [cu]saburense - de la ciudad de Cusabura, diferente de la Consabura carpetana > Consuegra (Tol.) - estableció un pacto de hospitalidad con los maggavienses, siendo éste sancionado por los mag(istratus) Caelion, Caraegium y Abuanum.
Fuera de Cantabria disponemos de otros ejemplos, entre los que podemos mencionar:
1. La tesera de hospitalidad hallada en el paraje de Las Merchanas, sito en la localidad salmantina de Lumbrales, actualmente en paradero desconocido, y donde se mencionaba:
tes(s)era / caurie(n)sis / magistratu / Turi
"Turos, magistrado de Caurium" (> Coria, Các.)
2. El primer pacto de los ástures zoelas, fechado en el año 27 d. C., donde se renovó otro más antiguo de hospitalidad, y en el que se cita en el texto a un magistratus zoelarum.
3. El pacto de hospitalidad de El Caurel, Lugo, fechado en el año 28 d. C., donde se menciona a un Tillegus, hijo de Ambatus, de los susarros, quien establece un pacto de hospitalidad con los louguei del castellum de Toletum, cuya jefatura suprema la ostentan los mag(istris) Latinus, hijo de Arus, y Aius, hijo de Temarus.
4. La Tabula Contrebiensis (Botorrita II), en la que también aparecen recogidos los términos magistratus y praetor delante de los nombres de quienes ostentaban dichos cargos.
Por su parte, la figura del princeps tampoco tiene una definición precisa, aunque la opinión más extendida es que se trate de personas de una cierta importancia o rango dentro de la sociedad indígena, con jurisdicción sobre un territorio reducido y con un cierto grado de autonomía que, posteriormente, Roma mantendría como forma de asegurarse el control de una parte de los territorios más rebeldes a su dominio y que perduraría hasta el s. III d.C. Casos de princeps cántabros los hallamos documentados en:
1. Una lápida de los vadinienses, donde Cornelius Nepos, ciudadano de Vadinia, ex princeps, se la dedica a Bodero Sdublegino, fallecido a los 45 años de edad.
2. Otra estela hallada en Peñacorada (Le.), cerca de Cistierna, dedicada por los deobrigenses(?) a Doviderus, hijo de Amparamus, y princeps cantabrorum.
Más allá del territorio cántabro encontramos:
1. La lápida de Vegadeo (Ast.), donde aparece un princeps de los galaicos albiones.
2. Una inscripción de Lugo, en la que se mencionan dos princeps, uno de ellos seguro, y posiblemente también el otro, de los cóporos galaicos.






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