martes 28 de octubre de 2008

Origen y significado de: "Cantabria"

La etimología del nombre de Cantabria es una cuestión muy debatida desde hace años; tanto como la propia historia de nuestro pueblo, y cuya primera cita, bajo la forma del gentilicio, nos es conocida gracias a la noticia proporcionada por Marco P. Cato, quien en el s. II a.C. ya menciona que el río Ebro nace entre los cántabros ¹.

Esta breve, pero concisa cita, supone la entrada oficial de Cantabria y sus gentes en la Historia, aunque no será la única mención, ya que en adelante las noticias sobre los cántabros se harán mucho más frecuentes, reflejo de su importancia como pueblo guerrero, hasta el punto de llegar a constituir una seria amenaza al poder romano y sus ejércitos, alcanzando su cénit en el periodo comprendido entre los años 29 y 19 a. C. fundamentalmente, pero cuyos ecos perdurarán varios siglos más.

Sin embargo Cantabria no es sólo el nombre de un territorio, sino también el de una divinidad cántabra mencionada en una inscripción hallada en Topusko (ant. Yugoslavia), a la que ya nos hemos referido con anterioridad:

CANTABRIA / SACR (um) / CVSTOD (es) / EIVSDEM

"Monumento sagrado a Cantabria. Los guardianes de la misma (diosa, lo pusieron)"

Para J. Glez. Echegaray en este epígrafe se aludiría a una posible diosa-madre, con una cierta importancia en el panteón cántabro, junto a Erudino, Cabuniaegino, Iupiter Candamio y Epane, relacionada posiblemente con el carácter matriarcal al que se refiere Estrabón cuando habla de los cántabros.

De todas las etimologías propuestas hasta ahora para explicar su origen y significado, es la del citado J. Glez. Echegaray ² la que parece tener mayores visos de credibilidad, quien propone suponerlo derivado del vocablo ilirio, * kant-, que aparece frecuentemente en nombres celtas y antropónimos y está estrechamente relacionado con el también prerromano * kanta- / ganda- "roca", presente en la toponimia de Cantabria (Gándara, Gandarillas, etc…), de Asturias (Granda, forma contracta de Gándara) y de Galicia.

El segundo elemento del nombre lo explica el mismo autor como un sufijo de origen celta, -abr-, usado para formar étnicos (art-abr-os, vel-abr-os, etc…), de tal manera que Cantabria equivaldría a “pueblo que habita en las montañas”, “montañeses”; aunque no parece lógico que un topónimo provenga de un vocablo con valor étnico, sino todo lo contrario.

Por ello nos parece más lógico pensar que se trate en realidad de la voz de procedencia ide. * abhro- "fuerte", integrante como elemento base del nombre personal, también cántabro, Abrunaeno, aparecido entre los cántabros vadinienses, en Crémenes (León), con lo que el sentido del topónimo sería “(país de) peñas fuertes o altas”, y cántabro el gentilicio del pueblo que habita dichos parajes ³.

Este gentilicio lo hallamos atestiguado, como nombre de persona, en diversas inscripciones halladas siempre fuera de Cantabria:

Cántabra: en S. Esteban de Gormaz (Soria), entre los arévacos, según Mª L. Albertos.

Cantabrinus: aparecido en Alomartes (Granada), mencionado también por Mª L. Albertos.

Cantabrius: nombre documentado en marcas de alfarero encontradas en Itálica, Tarraco y Lucentum (Alicante).

Cantabri: en su forma de genitivo, aparece en dos inscripciones de Contrasta (Álava), entre los várdulos, una como padre de Turesamo y otra como padre de Tritaio; en Gastiain (Navarra); y en Uclés (Cuenca), donde padre e hijo se llaman Cántabro.

Cantaber: en El Escorial (Madrid), de los elguismicos; en Carboneras (Cuenca); en Tiermes (Soria); en Menjibar (Jaén); y en Maguncia (Alemania), hijo de Viroto.

Cántabro: en Valera de Arriba (Cuenca); en Nions (Francia); e incompleto [C]antab[…], en Braga (Portugal).

Son ejemplos del uso del étnico como antropónimo entre indivíduos, posiblemente algunos de ellos nacidos fuera de su territorio, pero que conservaron el recuerdo de su pertenencia a la nación cántabra a través de su nombre.


Cato, Marco P. Origenes, VII.
Glez. Echegaray, J. Los cántabros, pp. 15-16.
Maroñas García, J.J., Onomástica de Cantabria, pp. 66-70 y 134-136.

© J.J. Maroñas

domingo 19 de octubre de 2008


Nombres de los cántabros

Han pasado nueve años desde la publicación de mi primer trabajo, “Onomástica de Cantabria. Los nombres cántabros de persona”. Este libro nació como un reto personal y con el objetivo de llenar un vacío en la historia prerromana de Cantabria, como era el estudio de los nombres personales utilizados por nuestros antepasados hace más de dos milenios, para sacarlos a la luz y conocer sus posibles parentescos con otros pueblos contemporáneos, así como su filiación lingüística y significado.

Fueron tres años y medio de recopilación de materiales, de los cuales uno estuvo dedicado por completo a la redacción del libro, con horas sacadas a los días libres y vacaciones del trabajo, para poner el punto y final tras dieciocho lecturas del borrador antes de su entrada en imprenta.
No puedo ocultar que fue un tiempo en el que se alternaron el optimismo y la desesperanza por lo ingente de la tarea para una sola persona, sin más medios que un viejo ordenador en blanco y negro, renqueante por la edad, y un maremagnum de libros, revistas y fotocopias; sin más orientación que la propia intuición, pero con una cuidada bibliografía, fruto de años de lectura e investigación en solitario.

A pesar de todo y de todos los contratiempos sufridos, la publicación vió la luz en el mes de Octubre de 1999 y, aún reconociendo los posibles defectos o fallos que pudiera contener (nadie, ni los más versados en el tema están exentos de ellos) como todo trabajo de este tipo en que a veces se dispone de datos y a veces las conclusiones son hipótesis de trabajo para futuros estudios, me siento satisfecho con dicha labor, básicamente porque había gente deseosa de saber algo más sobre el particular y porque se evitaba, en la medida de lo posible, la confusión creada a partir de noticias sueltas o folletines plagados de errores y lecturas incorrectas, sin contar con nombres más o menos inventados, sacados de la toponimia o teonimia, por lo que se dio entrada también a algunos ejemplos extractados de estos campos.

Para quien tenga curiosidad sobre ello, adjunto expongo una relación de algunos de los antropónimos que aparecen en el mencionado libro, a disposición de quien desee recibirlo contrarembolso con una simple petición a mi dirección de correo-e:

Antropónimos.-

ABANO, ABANA y AVANA: Procedentes todos ellos de la raíz ide. * ab- "agua", "río" presente en latín y en las lenguas celtas (a. irl. ab < *aba "río"; irl. abhainn; galés afon).

ACCA: Basado en el vocablo ide. * akka "madre" (lat. acca; gr. akko "duende"; skr. akkâ "madre").

AIA: Nombre de procedencia celta.

ALIO: Su etimología se halla en la raíz ide. * al- "más allá", que con alargamiento ha dado origen al vocablo * al-ios "otro", "segundo" (skr. árana- "lejano"; a. pers. ariya; gr. állos; lat. alius; galo alos, allos; galés eil "el segundo"; etc.. ).

AMIA: Nombre celta procedente de la voz del balbuceo infantil * am(m)a, ami "madre" (alb. amë "madre", "tía"; a. isl. amma; toc. B ammaki; a.a.a. amma; etc..)

ANNA: Basado en una voz ide. del lenguaje de niñera (gr. annís "madre de la madre o el padre", "abuela"; lat. anna "madre nutricia"; het. anna-, annaš "madre"; etc..).

CÁNTABRA / -O: Gentilicio usado como nombre personal por los oriundos nacidos fuera del solar de origen como recuerdo de su pertenencia a la misma nación que sus progenitores.

LARO: Nombre de un mítico guerrero cántabro conocido gracias a la cita que de él hizo Silio Itálico, temible por su corpulencia y destreza con el hacha de doble filo.

NOIVE: Antropónimo femenino procedente de la raíz ide. * nei- "brillar", "relucir", constatado en el vocablo celta noibo-s "sagrada" (a. irl. nóib; irl. naomh; etc..).

QUEMIA: Femenino basado en la raíz ide. * kei- "yacer", "hogar", "íntimo", "amado" (célt. * koimos "querido", "amado" > a. irl. aoim, coem; a. galés y a. bret. cum; córn. kueff).

TALANIA / -O: Femenino y masculino procedentes de la raíz ide. * tel- "suelo", "llanura" (a. ind. talam "llanura"; a. irl. talam "tierra"; galés, córn. y bret. tal "frente"; a. prus. talus "suelo", etc..).

VADO(N): Su origen se halla en la raíz ide. * (a)ued- "agua", presente en la inmensa mayoría de las lenguas indoeuropeas (het. waatar; a. esl. voda; galo Auentia, ninfa de las fuentes; gót. wato; a. saj. watar; ingl. wet "mojado", etc.).


Teónimos.-

CABUNIAEGINO / CABUNIEGINO: Nombre de uno de los dioses cántabros cuyo radical parece hallarse en el celta Caburius que Holder y Tovar relacionan con el vocablo del a. irl. cobir e irl. cobhair "auxilio".

CANTABRIA: Divinidad cántabra citada en una inscripción hallada en Topusko (ant. Yugoslavia), y cuyo texto reza:

CANTABRIA / SACR(um) / CVSTOD(es) / EIVSDEM,

"Monumento sagrado a Cantabria. Los guardianes de la misma (diosa , lo pusieron)"


La etimología de este nombre y topónimo a la vez, se basa en la raíz prerromana, quizá de origen ilirio, * kant-, que aparece frecuentemente en nombres celtas y antropónimos, la cual guarda una estrecha relación con el también prerromano * kanta- / ganda- "roca".

El segundo elemento del nombre es la voz de procedencia ide. * abhro- "fuerte", integrante del antropónimo, también cántabro, Abrunaeno.

EPANE / EPANA: Caso único en la teonimia peninsular basado en el radical ide. * ekwos "caballo", con el cambio de -kw- > -p-, característico de las lenguas celtas del grupo britónico, llamados también "Celtas de la P": galo epo-s; galés ep "caballo"; galés y córn. ebol "potro".

ERUDINO: Es el nombre de otra de las divinidades cántabras, aparecido en un ara hallada en el monte Dobra, dedicada por Cornelio, de la aldea de los aunigainos (nombre conservado en el pueblo actual de Ongayo), el día 23 de julio del año 161 d.C.

Su etimología no es muy clara, si bien puede emparentarse con las raíces ides. * reudh- / rudh- / rudhro- "rojo" (provista de la vocal protética e- que denotaría la imposibilidad de pronunciar una R- fuerte en la lengua cántabra, tal y como sucede en griego, hetita, armenio y albanés), o bien con * er- / or- / r- "hablar", "llamar", que provista del alargamiento -d- forma la base del vocablo también ide. * reud- "gritar".


Topónimos e Hidrónimos.-

AMAIA / AMAYA: Nombre de una de las ciudades cántabras, asentada en lo alto de una inmensa fortaleza pétrea que arranca de las últimas estribaciones meridionales de la cordillera cantábrica para internarse en solitario hacia la gran llanura, en la que sobresale por su impresionante morfología.

La cita más antígua conocida sobre esta ciudad la encontramos en el "Itinerario de Barro", hallado en Astorga (León), y fechado hacia finales del s. I o principios del s. II d.C.

En él se describe la vía que iba desde Legio VII Gemina (León) hasta Portus Blendium (Suances) o Puerto Calderón, en Cantabria): ".... desde Rhama hasta Amaia, 18 millas; desde ésta hasta Villegia o Vellica, 5 millas; desde ésta hasta Legio IV, 5 millas; etc..."

Amaia proviene de la raíz ide. * am(m)a "madre", atestiguada en numerosas lenguas indoeuropeas.

Ammaia, hoy Portalegre, es el nombre de una ciudad perteneciente al Conventus Pacensis que llegó a alcanzar el status de municipium, probablemente en la época de Claudio, tal como se cita en una inscripción del año 161 d.C.

DEVA: Nombre de uno de los ríos más característicos de la Cantabria actual, de filiación celta y emparentado con los hidrónimos Deva, en Guipúzcoa, y Deva y Devana, en G. Bretaña. Deva es también el nombre ant. de la ciudad de Chester (Inglaterra), y el de una ciudad de Moesia, hoy Rumanía, a orillas del río Mures.

Etimológicamente procede de la raíz ide. * dei- / deiw- "brillar", "lucir" > "cielo", "dios", y su correspondiente adjetivo * deiwos "luminoso", "celeste", que en celta ha tomado el sentido de "divino".

* SAELIA: Es la forma bajo la que aparece citado en un documento del año 926 el río Sella, que discurre paralelo a la cordillera que por su margen izquierda servía en época prerromana de línea divisoria entre cántabros y lugones, y que se ha mantenido como frontera lingüística hasta la actualidad tal y como puso de relieve en su día Menéndez Pidal en su estudio sobre el tratamiento de la f- latina inicial.

Así, mientras hacia el occidente de la cordillera se mantiene dicha f-, acorde con la norma fonética del leonés (faba, farina, felguera, etc..), no sucede lo mismo con los territorios situados al oriente, donde la f- > h- muda o aspirada (haba = jaba; harina = jarina; helguera = jelguera, etc..), pronunciación ésta característica de Cantabria que se mantiene en gran parte de la zona interior y que supone un elemento lingüístico diferencial con respecto a las hablas vecinas.

El origen del hidrónimo se encuentra en la raíz ide. * sal- "agua", bien representado en la mayoría de las lenguas del mismo tronco: skr. sará "río", sal-ilá "mar"; lat. sal "el agua de mar", "olas"; irl. sàl, sàil, sàile "el mar", "agua salada"; a. prus. salus "torrente"; etc..

La misma raíz aparece en numerosos topónimos e hidrónimos europeos: Salia > actual Seille, afl. del Mosela, en la Galia; Salia > Salliae > actual Seille, afl. del Saona, en la Galia; * Salia > actual Hayle, río de la costa de Cornualles, en Britania; Sala, nombre de un afl. del Moerus, en la Germania, y del actual Saale, afl. del Elba; etc...

SALIA: Es el nombre con que se conocían en época perromana y romana dos ríos cántabros: el Sella y el Saja.

Al Sella se refiere P. Mela en su Chorographia, III, 12-15, al describir la costa cantábrica:
"...Entre el litoral de los astures se halla la ciudad de Noega ... A partir de un río al que llaman Salia, la costa comienza a retroceder gradualmente..."

A ambos lados del río habitaban los salaenos, una fracción de los cántabros orgenomescos y cuyo nombre deriva del hidrónimo: "los del Salia".

El río Saja tiene el mismo origen, constatado en la documentación medieval desde el s. X, donde figuran términos como: "... in flumine Salia ...", "... in ripa de Salia flumine ubi dicen Golbardo ...", etc...

VADINIA: Nombre de una de las nueve ciudades cántabras citadas por C. Ptolomeo en su obra Geographika, II, 6, 50 y cuyo emplazamiento no está muy claro, pero teniendo en cuanta que la mayoría de las lápidas vadinienses aparecidas hasta la fecha han sido halladas en las cuencas altas de los ríos Sella y Esla, es ahí donde habría que situarla.

Su etimología está ligada a la del nombre personal Vado(n), ya que ambos están basados en la raíz ide. * aued- "agua".

Vadinia era pues: "la (ciudad) del agua", "la (ciudad) del río". El nombre personal, Vadinus, está atestiguado en la Germania Superior, y Vaduna como antropónimo e hidrónimo en Bélgica.

VINDIO: Denominación original de los Picos de Europa, donde se refugiaron los cántabros ante el acoso de las legiones romanas. Su etimología se halla en el vocablo celta vindos "blanco".
© J. J. Maroñas

sábado 18 de octubre de 2008

El tejo.

Esta especie arbórea (taxus baccata), pasaría quizá desapercibida entre las demás existentes en la P. Ibérica si no fuera por las noticias que sobre ella nos han transmitido los autores antiguos, entre ellos Silio Itálico (Punica, III, 326-331), quien al referirse a los cántabros que figuran en la expedición de Anibal y citar sus costumbres, relata:

Cantaber ante omnes hiemisque, aestusque, famisque invictus palmamque ex omni ferre labore. Mirus amor populo; cum pigra incanuit aetas, imbelles iam dudum annos pervetere taxo. Nec vitam sine Marte pati, quippe omnis in armis lucis causa sita et damnatum vivere paci

“El cántabro, invencible ante el frío, el calor y el hambre, se lleva antes que nadie la palma en toda clase de trabajos. ¡Admirable amor a su pueblo!: cuando la inútil edad senil comienza a encanecerle, pone fin a sus años, ya no aptos para la guerra, envenenándose con el tejo. Para él es imposible vivir sin la guerra, pues toda la razón de su vida la pone en las armas, considerando un castigo vivir para la paz”
[1].

El mismo sistema, envenenamiento por la ingesta de hojas de tejo, era seguido en caso de sucumbir en la lucha su jefe, entregándose todos los guerreros en la contienda hasta morir; y para sacrificar a los ancianos no aptos para empuñar las armas.

Esta última costumbre puede, a ojos de nuestra sociedad, y ya lo era a los de la romana, parecer cruel, pero hemos visto en palabras del poeta que los cántabros no concebían la vida sin la guerra, y por otro lado, los ancianos de edad avanzada representaban una carga para el resto de su sociedad a la hora de desplazarse de una zona a otra o en épocas de escasez de alimentos. Era pues, un método de control de la población para mantenerla joven y apta para su principal objetivo: el combate.

Entre las cualidades del tejo está el hecho de ser un árbol de crecimiento extremadamente lento y poseer una madera de gran valor, ya que bien tratada es prácticamente imputrescible, motivo por el cual era muy solicitada, entre otros usos para la fabricación de arcos y ballestas, debido a su elasticidad, lo que en algunas zonas le ha llevado casi a su extinción, quedando rastros de su existencia en la toponimia, así como ejemplares aislados en montaña o lugares habitados donde antiguamente, a su sombra y la de otros árboles, se llevaban a cabo los concejos.

Su principio activo más importante, el taxol, se encuentra en grandes concentraciones en las hojas, siendo peligrosa su ingestión no sólo para los humanos, sino también para el ganado vacuno o caballar, en los que produce una muerte muy rápida; aunque paradójicamente, fue investigado en los laboratorios y se utiliza hoy en día en algunos preparados como agente antitumoral.

[1] Glez. Echegaray, J. “Los Cántabros”, p. 87.