lunes 10 de noviembre de 2008

Estela de San Vicente de Toranzo


La Caballería Cántabra

La caballería hispana en época prerromana tenía una doble función ofensiva-defensiva. Tito Livio cuando describe el ejército de Anibal afirma que entre sus filas existía una caballería pesada que servía para los grandes ataques, tal y como ocurrió en Cannas contra la caballería romana. Estos jinetes estaban equipados con escudos circulares (caetra), espadas y lanzas.

El caballo que utilizaban era de gran alzada y así lo atestiguan las estelas halladas en la Meseta y en Cantabria. Aparecen citados en el Corpus Hippiatriocorum Graecorum, aunque también se alude a otro tipo de caballo de menor tamaño y mayor velocidad. Plinio será el primero que nos indique que en la región cantábrica a los caballos de gran talla se les denominaba thieldones, mientras que a los de menor tamaño los nombra como asturcones. Silio Itálico afirma que estos últimos son “caballos de poca alzada, buenos para el tiro pero no así como caballos de guerra”.

Según los especialistas, en época prerromana, había tres tipos de razas equinas: el asturcón (ya mencionado anteriormente); el hispano (de mayor envergadura, resistente y muy útil para la guerra) y el thieldón o celdón de la zona noroeste, que era un cruce de las dos anteriores.

Estrabón cuenta que parte de la caballería hispana combatía con fuerzas de infantería ligera y los caballos que utilizaban estaban habituados a escalar montañas y flexionar los cuartos delanteros según las órdenes que recibían en cada momento. Esta forma de combate hay que relacionarla con la costumbre hispánica de montar dos guerreros en un mismo caballo, de manera que uno bajaba en el momento de la lucha, aunque los propios jinetes, en caso necesario, podían desmontar y combatir como infantes. Será el mismo Estrabón el que certifique esta práctica entre los cántabros y Diodoro entre los celtíberos, del mismo modo que César a su vez, señala una conducta semejante entre los germanos.

La caballería cántabra desempeñó una labor importante en las incursiones de saqueo, asaltos sorpresa y corte de comunicaciones contra los ejércitos romanos. Para este fin desarrollaron una modalidad de lucha apropiada a la orografía de su territorio, lo que se denomina “guerra de guerrillas”.

Adriano, en su adlocutio nombra a la Cohors VI Commagenorum Equitata, que utilizó delante del emperador una maniobra militar denominada “cantabricus densus” y Flavio Arriano, en su Táctica, dice que las tropas romanas asimilaron lo que se denominaba la “Cantabrique” en donde la describe detalladamente. Este era un ataque en formación cerrada y compacta, aproximándose de forma impetuosa y a galope contra el enemigo. A pocos pasos los escuadrones cántabros giraban a la derecha, con el flanco izquierdo protegido con un escudo mientras lanzaban numerosas jabalinas. Los jinetes seguían galopando en círculos para pasar por las líneas enemigas mientras lanzaban sus proyectiles.

Esta modalidad servía para provocar un mayor número de bajas en filas enemigas ya que se retiraban velozmente, lejos de su alcance. El flanco atacado, de esta manera, sufría una notable desorganización y desgaste, tanto militar como humano. Se debía ser un consumado jinete para que esta práctica fuera eficaz, y poseer una gran habilidad, ya que debían protegerse con el escudo de los proyectiles enemigos. Queda probada su asimilación por parte del ejército romano.

Según estos, los cántabros, eran considerados buenos jinetes y así fueron representados en diversos relieves, como el Arco de Tarragona y muy posiblemente en otros del templo de Apolo Soriano en Roma.

Con este tipo de maniobras lo que perseguían era dejar preparado el terreno entre las líneas enemigas para el siguiente combate, que sería el cantabricus ímpetus. Sólo entre el pueblo germano encontramos una táctica similar, cuya caballería avanzaba en un apretado círculo, salvo con la diferencia que éstos no arrojaban dardos a sus enemigos, mientras que los cántabros sí realizaban esta acción, tal y como Tácito nos indica.

Silio Itálico por su parte llama al combatiente cántabro spicula densus cantaber (aquel que iba cargado con gran cantidad de dardos con los que acosaba intensamente a los romanos). Una representación de este tipo de jinetes la encontramos en la estela de San Vicente de Toranzo.

Bibliografía: Peralta Labrador, E. Los Cántabros antes de Roma.

martes 4 de noviembre de 2008


Organización socio-política de los cántabros (II).

En nuestra anterior entrada mencionábamos de pasada dos instituciones también atestiguadas entre algunos pueblos prerromanos de la P. Ibérica, los cántabros entre ellos: eran los denominados magistratus y princeps.

Los magistratus serían probablemente individuos que actuarían en representación de una determinada comunidad en los asuntos legales, y un ejemplo de documento donde se mencione esta institución entre los cántabros, la tenemos posiblemente en la tesera de Herrera de Pisuerga (Pal.), que para unos sería un documento de los vacceos o de los turmogos, mientras que E. Peralta le asigna un carácter cántabro, en el que Amparamus, de los nemaioq(um), [cu]saburense - de la ciudad de Cusabura, diferente de la Consabura carpetana > Consuegra (Tol.) - estableció un pacto de hospitalidad con los maggavienses, siendo éste sancionado por los mag(istratus) Caelion, Caraegium y Abuanum.

Fuera de Cantabria disponemos de otros ejemplos, entre los que podemos mencionar:

1. La tesera de hospitalidad hallada en el paraje de Las Merchanas, sito en la localidad salmantina de Lumbrales, actualmente en paradero desconocido, y donde se mencionaba:

tes(s)era / caurie(n)sis / magistratu / Turi


"Turos, magistrado de Caurium" (> Coria, Các.)

2. El primer pacto de los ástures zoelas, fechado en el año 27 d. C., donde se renovó otro más antiguo de hospitalidad, y en el que se cita en el texto a un magistratus zoelarum.

3. El pacto de hospitalidad de El Caurel, Lugo, fechado en el año 28 d. C., donde se menciona a un Tillegus, hijo de Ambatus, de los susarros, quien establece un pacto de hospitalidad con los louguei del castellum de Toletum, cuya jefatura suprema la ostentan los mag(istris) Latinus, hijo de Arus, y Aius, hijo de Temarus.

4. La Tabula Contrebiensis (Botorrita II), en la que también aparecen recogidos los términos magistratus y praetor delante de los nombres de quienes ostentaban dichos cargos.

Por su parte, la figura del princeps tampoco tiene una definición precisa, aunque la opinión más extendida es que se trate de personas de una cierta importancia o rango dentro de la sociedad indígena, con jurisdicción sobre un territorio reducido y con un cierto grado de autonomía que, posteriormente, Roma mantendría como forma de asegurarse el control de una parte de los territorios más rebeldes a su dominio y que perduraría hasta el s. III d.C. Casos de princeps cántabros los hallamos documentados en:

1. Una lápida de los vadinienses, donde Cornelius Nepos, ciudadano de Vadinia, ex princeps, se la dedica a Bodero Sdublegino, fallecido a los 45 años de edad.

2. Otra estela hallada en Peñacorada (Le.), cerca de Cistierna, dedicada por los deobrigenses(?) a Doviderus, hijo de Amparamus, y princeps cantabrorum.

Más allá del territorio cántabro encontramos:

1. La lápida de Vegadeo (Ast.), donde aparece un princeps de los galaicos albiones.

2. Una inscripción de Lugo, en la que se mencionan dos princeps, uno de ellos seguro, y posiblemente también el otro, de los cóporos galaicos.

sábado 1 de noviembre de 2008

Organización socio-política de los cántabros (I).

Los cántabros poseían una organización socio-política muy similar, cuando no idéntica, a la de otros pueblos del N., O. y centro de la P. Ibérica, especialmente la de los ástures y vettones, donde podemos observar que estaba dividida en cuatro estratos diferenciados:

En la base se situaba la “familia”, como elemento de primer orden y celular básico de la sociedad.

La unión de varias familias daba paso al elemento de segundo orden, las llamadas gentilitates o clanes, integrados por varias familias, y que parecen corresponderse con grupos de personas o familias asentadas en un castro (ej.: arcaedunos).
Las denominaciones de algunos de estos clanes aparecen formadas sobre la base de un nombre personal, con un posible origen totémico en torno a un antepasado común, equivalente a nuestros apellidos patronímicos: Aliomigum (< Alio); Ambatiqum (< Ambato); Aravum (< Aravo); Arnunimorum (< Arnua); Boddegun, Bodoecun y Bodivescum (< Boddo); Cadaricum y Caddecum (< Cado); Doiderigum (< Doidero); Pentiocum (< Pentio); Veronigorum y Vironigun(< Virono).

El elemento de tercer orden lo constituía la gens o tribu (ej.: vadinienses), formada por la unión común de varias gentilitates, y con amplia independencia política y social. Con el paso del tiempo y el subsiguiente mayor o menor grado de romanización, las gens o tribus fueron sustituidas por las civitates (ciudades).

Y como último elemento aparece el pueblo (cántabros), que es la forma última de agrupación de todas las demás mencionadas, sirviendo de elemento diferenciador frente a los pueblos vecinos.

Mención aparte merecen dos instituciones también atestiguadas en algunas sociedades prerromanas, entre ellas la de los cántabros; los llamados princeps y los magistratus, correspondientes a una interpretación romana de aquéllas y de las que nos ocuparemos en otro lugar con un poco más de extensión.

Invirtiendo el sentido de los elementos y en base a los datos que poseemos al día de hoy, conocemos los siguientes nombres de organizaciones suprafamilares cántabras:

pueblo:

Cántabros


gens o tribus:

avariginos : mencionados por P. Mela en su Chorogr. III, 12-15.

blendios : relacionados con el Portus Blendium mencionado por C. Plinius S. en su Nat. Hist. IV, 110-111.

brigantinos : < Brigantia, ant. nombre de Iuliobriga, mencionada por Cl. Claudianus en su Notitia Dignitatum, XLII, 30.

camáricos : de la civitas de Kamarika, citada por Ptolomeo.

concanos : mencionados por Q. H. Flaccus, en su Carm. III, 4, 33-36 y Silius Italicus en su Punica, III, 360-361.

coniacos : mencionados por Strabon en su Geogr. III, 3, 8.

coniscos : mencionados por Strabon en su Geogr. III, 4, 12.

moroicanos : de la civitas de Moroika, citada por Ptolomeo.

orgenomescos : gentilicio atestiguado en la epigrafía, relacionado con la civitas de Orgenomeskon, citada por Ptolomeo, y mencionados también por P. Mela en su Chorogr. III, 12-15 y por C. Plinius S. en su Nat. Hist. IV, 110-111.

plentuisios : mencionados por Strabon en su Geogr. III, 3, 7 y 3, 8.

salaenos : mencionados por P. Mela en su Chorogr. III, 12-15.

vadinienses : gentilicio atestiguado epigráficamente, relacionado con la civitas de Vadinia, citada por Ptolomeo.

véllicos : documentado epigráficamente y relacionado con la civitas de Vellika, citada por Ptolomeo.


gentilitates o clanes:

aliomigos? - vadinienses?
alionigos - camáricos?
alongos - vadinienses
aravos - vadinienses
arcaedunos - vadinienses
argalicos - vadinienses
arganaos - vadinienses
argaos? - vadinienses
aulgigos - vadinienses?
biracideginos - vadinienses
bodegos - vadinienses
bodivescos - vadinienses?
bodoecos - vadinienses?
brigetinos - vadinienses
cadecos - vadinienses?
calacaum - vadinienses
corovescos - vadinienses
doiderigos - vadinienses?
pendiecinos - vadinienses?
pentiocos - vadinienses
taurinos - vadinienses
tauros - vadinienses
tuscocos? - vadinienses
ubalacinos - vadinienses
veliagos - vadinienses?
vernaum? - vadinienses
verónigos - vadinienses?
viancios - vadinienses?

pembelos - orgenomescos

aelaricos
aunigainos - mencionado en el ara del Pico Dobra, dedicado al dios Erudino.
ambáticos
calédigos
céltigos
deobrigenses?
elguismicos
mesicos
polecenses
urrilicos
vironigos

En el futuro y a medida que se vayan produciendo nuevos hallazgos epigráficos es seguro que esta lista se verá incrementada y avanzaremos en el conocimiento de la estructura del pueblo cántabro.