Las fuentes de las que disponemos para conocer el papel de la mujer en la Cantabria prerromana se basan en las referencias de algunos autores de la antigüedad, como el geógrafo griego Estrabón con su obra Gallia e Hispania. Los datos relativos a la mujer cántabra en dicho periodo son escasos, y aparecen cuando sus acciones chocan con la idea grecorromana de la posición de la mujer en la sociedad y en la familia.
En la Cantabria prerromana, la mujer gozaba de cierta libertad, en oposición por ejemplo a lo que ocurría con las mujeres griegas de la misma época, que estaban obligadas a permanecer en el gineceo¹. Este hecho sorprende al propio Estrabón, ya que él mismo describe la similitud de los matrimonios cántabros con el modo de casarse de los griegos, es decir, monógamos.
Según éste, el hombre es el que dota a la mujer, y éstas son las herederas; al mismo tiempo se ocupan de casar a sus hermanos, señalando la importancia de la que gozaba el hermano de la madre, es decir el tío materno o avunculus por parte de los hijos.
En referencia a la dote aportada por el hombre en el casamiento, hay una cita de Catón en su obra Orígenes, que se cree hace referencia a los cántabros. En esta cita afirma que los cántabros no proporcionaban dote a sus hijas, ya que éste era el cometido del esposo "dotes filiabas suis non dant".
Dicho sistema matrimonial es similar al de los germanos, que Tácito ya describe en su obra Germania. De ahí la explicación a la afirmación de Estrabón cuando dice que las mujeres eran quienes heredaban; por lo tanto las cántabras serían las depositarias de los bienes materiales para que los hombres pudieran casarse.
En cuanto a la ocupación diaria de estas mujeres, básicamente será la agricultura y las actividades ligadas a la tierra, se trataba de un reparto de funciones tradicional, en una sociedad básicamente guerrera. La agricultura proporcionaba escasos rendimientos y era de técnicas rudimentarias, que sólo podían llevarse a cabo por manos femeninas. Estrabón afirma que la dureza de las cántabras era tal que incluso podían llegar a parir en el campo y lavaban al recién nacido en una corriente de agua para luego llevarlo a la casa.
La mayor presencia de las mujeres en la vida económica en el norte peninsular, ya fuera como vigilante de la explotación familiar, durante los períodos de ausencia de los hombres (los hombres se ocupaban de realizar la guerra o velar por la defensa de sus territorios), o bien realizando labores agrícolas, como ya hemos citado, hace suponer una alta consideración hacia la mujer en la economía, mucho más integrada en el sistema productivo que las mujeres de otras áreas peninsulares.
El entorno doméstico era duro, carente de comodidades; en él la principal actividad de las cántabras se centraba en aquellas acciones que significaban la supervivencia de la comunidad (preparación de alimentos, mantenimiento del hogar, cuidado de los hijos, etc...).
Del mismo modo se ocupaban de una serie de actividades artesanales tales como: fabricación de ciertas bebidas naturales o la preparación de productos derivados de la ganadería. Será de nuevo Estrabón el que en su obra anteriormente citada nos explique que las mujeres también se encargaban del hilado y el tejido, sobre todo de la lana, que era la materia prima de sus prendas. Del mismo modo sabemos que conocían la tinción del lino.

De nuevo será Estrabón quien nos proporcione las claves de la vestimenta de las cántabras cuando afirma que "… las mujeres llevan mantos y vestidos con adornos floreales bordados …". A pesar de no contar con representaciones de este tipo de vestidos, podemos hacernos una idea de cómo eran en la actualidad a través de las representaciones de la Hispania vencida en época de Augusto, donde las mujeres aparecen cubiertas con un amplio vestido, sujeto a la cintura y con un manto a las espaldas.
La mujer, aparte de encargarse del cultivo de la tierra, también se encargaba de una minería rudimentaria. Todo ello les otorgaba un gran papel económico en la vida del castro, permitiendo de esta manera que los hombres se dedicaran a otras actividades, como las expediciones de saqueo y la guerra.
La importancia de las labores femeninas en esta sociedad cantábrica hace que Estrabón la califique de matriarcado, aunque esto parece responder a una estructura matrilineal coexistente con la presencia de la autoridad masculina. La mujer podía heredar, hacer testamento, disfrutar de sus bienes, etc... y será todo esto, tal y como hemos dicho anteriormente, lo que llame la atención al escritor griego, llegando a calificar de esa manera a la sociedad cántabra prerromana.
[1] Departamento retirado que en sus casas destinaban los griegos para habitación de las mujeres.
Bibliografía:
Peralta Labrador, E. Los cántabros antes de Roma.
Gallego Franco, H. La imagen de la "mujer bárbara" a propósito de Estrabón, Tácito y Germania.






9 comentarios:
Interesante artículo señor Maroñas.
La importancia de la mujer entre los Cántabros y Astures (utilizo las dos denominaciones tradicionales con las que no estoy muy conforme) está fuera de toda duda y es decisiva para situar en su justo término la influencia gótica en la gestación del primer núcleo de resistencia al Islam,influencia que algunos tratan de agrandar y desorbitar arbitrariamente por cuestiones de índole política.
La influencia del "matriarcado" en la monarquía asturiana asentada en primera instancia en el territorio cántabro de Primorias, con capital en Cangas de Onís, se vislumbra de forma clara en los avatares dinásticos.
http://interclassica.um.es/investigacion/hemeroteca/antigueedad_y_cristianismo/numero_14_1997/los_astures_y_los_inicios_de_la_monarquia_astur_una_aproximacion
Un cordial saludo.
Parece que no ha salido correcto el enlace.
El título del estudio es:
Los astures y los inicios de la monarquía astur por Luis Rubio Hernansáez; puede vd encontrarlo en DIALNET aunque seguramente ya lo conocera.
Muchas gracias Neville.
Muy agradecida por el dato que ha pasado usted sobre la figura femenina en Asturias. Del mismo modo le agradezco (y creo que todos aquellos que siguen este blog), el estudio al que usted hace referencia.
Sólo apuntar un pequeño dato...no soy el Sr. Maroñas. Él me permite de vez en cuanto subir estos pequeños artículos, aunque la mayor parte del peso del blog recae sobre sus espaldas.
Saludos.
Disculpe Vd mi metedura de pata y encantado de conocerla.
No se preocupe Neville por su pequeña "metedura de pata", es normal la equivocación, ya que la mayor parte de los artículos que se suben al blog son de J. Maroñas.
Igualmente estoy encantada de conocerle.
Saludos
osea, que el colega se ha dedicado a la buena vida... pensé que compartíais el blog... jejeje
bien, aunque conocía los datos que muestras nunca está de mas refrescar la memoria... gracias
abrazotes
C. Acevedo le dejo otro enlace abundando en lo escrito anteriormente que considero de interés, está en inglés pero creo que merece la pena.
http://tenthmedieval.wordpress.com/2009/04/11/matriliny-is-not-matriarchy-repeat-after-me-interdisciplinary-conversation-iii/
Neville: celebro que hayan hecho las presentaciones entre usted y la también administradora C. Acevedo, autora de esta entrada en el blog y a la que tengo que agradecer que lo supervise en mis ausencias, me ayude en la búsqueda de datos o en la elaboración de los artículos, y me haga las correcciones cuando lo considera oportuno.
Las suyas Neville, aportaciones y correcciones o puntualizaciones, también son bien recibidas y valoradas.
Gracias por el enlace, que conocía y con el que estoy de acuerdo con algunas de las hipótesis expuestas, como la del relevante papel de las mujeres en algunas sociedades y la idea final de que cualquier cosa que se diga sobre la estructura de las sociedades antiguas no deja de ser más que una mera aproximación, porque no disponemos de datos fiables.
Sin embargo, no es menos cierto que se le podrían hacer algunas objeciones:
1- La que apunta a que los cántabros asolaban las tierras de los pueblos vecinos, afirmación con la que no estoy exactamente de acuerdo y que habría que matizar, por lo que hablaremos de ello en alguna entrada próxima.
2- La etimología de los nombres vascos? García, que no está probada, y la de Ordoño < vasc. ordongo, algo que me parece también improbable ya que este vocablo no pertenece al vasco común, sino sólo a los dialectos suletino y labortano, hablados al N. de los Pirineos.
Es interesante el comentario sobre los matrimonios exógamos, porque nos abren una vía de estudio interesante, ya en parte tratada por algunos autores, para indagar a través de la epigrafía su existencia entre los diferentes pueblos del N. peninsular.
Como se ve son muchas las dudas que aún existen al respecto sobre los pueblos prerromanos peninsulares y que requieren investigación, pero que en mi opinión deben realizarse partiendo de dos premisas: hacerlo desde una óptica despolitizada, y sin ideas preconcebidas.
En el caso de esta entrada sobre el papel de la mujer cántabra en su sociedad, C. Acevedo nos ha ofrecido una visión rápida y extractada para hacer más comprensible la información, ya que incluir diagramas de lazos de parentesco complejos puede resultar extenso y engorroso, lo que va en contra de la idea de un blog, aunque ... reconozco que yo mismo la he incumplido en algunos temas, caso de la frontera occidental de los cántabros, pero entendí que lo requería.
Cordiales saludos y buen fin de semana.
Xtco.
Está visto que no puede uno tomarse ni siquiera un "respiro" para recabar información que traer a estas páginas sin ser criticado; desde luego ....
Te recuerdo que seguimos pendientes de esa foto de un tejo del Dobra, y no me pongas excusas del calor, el trabajo, etc... porque te dejo a tí la labor de hacer vida al aire libre y el sol mientras yo me voy a los archivos a broncearme con el fluorescente.
No comparemos....
Un saludo, paisanuco.
Publicar un comentario en la entrada