La segunda representación que hemos encontrado en nuestra búsqueda de datos sobre el cantabrum nos la proporciona Arturo Arredondo (q.e.p.d.), a quien tuve el placer de conocer en persona tiempo atrás y con quien conversé sobre algunas estelas cántabras aún mal conocidas por aquel entonces, entre ellas la de Luriezo.
Me consta que su pasión por la historia de Cantabria le llevó a recorrer cientos de kilómetros por nuestra tierra y regiones vecinas, descubriendo varios yacimientos arqueológicos que fueron investigados con posterioridad; alguno de ellos de gran importancia.
Sus interpretaciones de los epígrafes que figuran en varias estelas cántabras nunca me convencieron, ni me convencen al día de hoy, pero siempre me mereció un gran respeto como persona e investigador incansable.
Suyo es un artículo que conservo desde hace muchos años, en el que entre otras cosas habla precísamente del estandarte cántabro, al que denomina cantaber, aclarando el porqué de este nombre al decir que "… El símbolo de las alae cántabras, o caballería auxiliar de las legiones romanas, fue desde hace menos de dos mil años el vexillum o cantaber como lo denominaban los legionarios (lábaro lo llamaban los latinos).…"
Y más adelante nos da una descripción bastante detallada de un posible cantaber que reproducimos textualmente:
"... En 1934 ví una en el Museo Nacional que decían era un Cantaber. Si mal no recuerdo consistía en un travesaño de palo del que pendía una especie de lona de color rojizo, con el borde inferior apuntado deshilachado en flecos, y como de la mitad de un metro cuadrado de superficie. Tenía entramados, o bordados, en color blanco sucio o crema-gris, en cada uno de los cinco ángulos, una cruz swástica (en aquel entonces emblema hitleriano) y en el centro cinco medias lunas con los cuernos hacia afuera, semejantes a las grabadas en las estelas de Lombera y de Zurita, con un círculo en el interior de ellas. …".
Coincide su descripción en el color de fondo (rojo) con lo que más o menos se ha sostenido de siempre respecto al cantabrum, y hay que pensar que el blanquecino o crema-gris del emblema bien podía haber sido originalmente de color oro, demacrado por una exposición prolongada a la luz o por el paso inexorable del tiempo.
No podemos emitir un juicio de valor al respecto, puesto que no hemos visto ni hallado imagen real alguna de este estandarte, siendo el recorte de prensa nuestro único documento, y como tal dejamos constancia de ello.
miércoles 1 de julio de 2009
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