En esta ocasión hemos prescindido de la bibliografía existente que se ha ocupado del tema para dar nuestro punto de vista personal, y que cada cual pueda comparar después nuestros resultados con los expuestos en otros trabajos.
Para ello mostramos una serie de mapas en los que, por tramos, hemos ido situando los posibles "mojones" que hemos localizado gracias a la toponimia, con una breve explicación de cada uno de ellos, tomando como punto de partida el accidente geográfico que nos han transmitido las fuentes antiguas:
La desembocadura del río Sella. A partir de ella hallamos el primer topónimo que nos marca una linde:
Los Cofiños (< confiniu "límite, confín"), situado al NE. de Bones (Ribadesella), y que no marca ninguna separación entre actuales concejos asturianos. Desde aquí, la linde se dirigiría hacia la:
Sierra del Fito (= cast. hito "mojón, estaca o piedra clavada en el suelo que sirve como mojón", de un ant. fictu y éste del lat. fixum), que sirve de divisoria a los concejos de Ribadesella y Caravia. Al pie de su ladera E. se halla el pueblo de Cofiño, en el concejo de Parres y de idéntica etimología que el mencionado Los Cofiños.
Desde la Sª del Fito, la divisoria seguiría el relieve de la Sierra del Sueve (compartida por los concejos de Ribadesella, Parres, Colunga, Caravia y Piloña) en dirección NE. – SO. hasta alcanzar el barrio de:

Cerro Sopiedra o la Muda: La voz "muda" es el resultado del cambio por etimología popular del original "muga", voz presente en catalán, ant. aragonés , bearnés y leonés con el significado de "mojón, término, límite" y que hemos encontrado repetido varias veces por tierras asturianas.
Desde aquí el trazado proseguiría ligeramente hacia el SO. para girar en dirección SE., siguiendo la línea de cumbres hasta el:
Collado de Piedrafita (= cast. Piedrahita) ó Incós: topónimo sito al E. de Bueres y de Orlé (Caso), que nos vuelve a indicar un nuevo mojón divisorio, y que encuentra su continuación hacia el S. en el:
Pico el Fito Muries: sito al S. de La Foz y de Pendones (Caso), en la orilla izquierda del río Nalón en su curso superior.

A partir de aquí la raya se hace más imprecisa pero parece lógico suponer que continuaría por las crestas de la Sierra Fuentes y la Sierra de Pries (Caso) para girar hacia el S. y saltar la divisoria de las provincias de Asturias y León hacia el Pico del Páramo para, ya en tierras leonesas, seguir por los Picos de San Justo, Runción y La Granda (Puebla de Lillo), a cuyos pies y al E. hallamos el pueblo de:
Cofiñal (< co(n)finialis, en Puebla de Lillo), homólogo de los Cofiños asturianos ya citados, y que nos indica que en sus inmediaciones se hallaba la divisoria entre cántabros y ástures.
Continuando hacia el S. dicha frontera, y dejando al E. la localidad de Puebla de Lillo, llegaría hasta el Pico Socellerón y la Peña Forcada, junto al embalse del río Porma, prosiguiendo por el Pico de los Álamos, Peña Corbero y Pico Muelas, dejando al E. Boñar y al O. el valle de Valdepiélago, aunque cabe también la posibilidad de que desde el citado Pico de los Álamos la línea continuase por las cumbres situadas al E. de Boñar, con lo que esta localidad quedaría fuera de territorio cántabro o en la misma raya fronteriza.

Pasado Boñar, al S. de ésta, giraría hacia el E. a la altura de San Adrián y avanzar por Peña Tensona y las cumbres que en sentido O. - E. se extienden al S. de la localidad de Sabero hasta Cistierna, formando a partir de aquí la divisoria entre cántabros, ástures y vacceos.

Los "mojones" toponímicos mencionados coinciden en su mayor parte con líneas de cumbres, algunas de las cuales siguen ejerciendo la función de hitos para delimitar términos municipales; de ahí que ya desde la primera entrada mostrásemos nuestras reticencias a creer que el río Sella haya sido la frontera entre ástures (o luggones más correctamente) y cántabros como dicen los autores e historiadores de la antigüedad, salvo su desembocadura o sus inmediaciones, que sí parece haber cumplido esa función, como tampoco creemos que pueda ser considerado una verdadera frontera lingüística más que de forma aproximada.
Por último basta comparar los resultados aquí obtenidos con los ya publicados anteriormente sobre la extensión y mayor o menor intensidad de la h- aspirada y el sufijo –uco(u)/-a en ambas provincias (Asturias y León) para ver que podrían superponerse los mapas y que hay una estrecha relación entre los hitos hallados en la toponimia con los elementos lingüísticos reseñados.

Frontera entre cántabros y ástures (luggones) según la toponimia.
Frontera entre cántabros y ástures augustanos según la toponimia.
Un estudio mucho más detallado podría precisar mejor la línea fronteriza entre cántabros y ástures e incluso, modificarla; por tanto lo aquí expuesto ha de considerarse una pequeña contribución a ello.







