martes 30 de junio de 2009

El "CANTABRUM".- Aproximación al estudio del estandarte así llamado. (5)

La primera interpretación del cantabrum se la debemos a Luis Angel Montes de Neira, quien en el año 1978 publicó un artículo en la revista Historia y Vida, tomando como base las mismas citas y autores que ya hemos reseñado en anteriores entradas y apoyándose, entre otras, en las opiniones de tres autores más modernos:

1- Luis López, en su obra "Estado secular de Zaragoça" (*), capítulo 9 señalaba que existía una medalla del tiempo de Augusto con un pendón grabado, en el que incorporaba la señal de los cántabros, y lo imitó en un estandarte por haberlo visto en el de los hispanos cántabros, acuñando además monedas con la X como imagen, por el mismo motivo.

2- Aureliano Fernández Guerra por su parte, en su obra "Cantabria" y citando una carta recibida de Fidel Fita, dice que "… hay motivo suficiente para conjeturar que Augusto adoptó el cántabro como estandarte, en recuerdo de la victoria cantábrica; y que al ser crucificados los cántabros, se trataba de que fuesen escarnecidos en el emblema nacional y característico de la antigua religión que profesaban …".

3- Y fray Domingo de Santo Tomás, quien afirmaba que desde tiempos muy antiguos la suasti del cántabro estaba bordada de piedras de oro sobre púrpura, esmaltada con piedras preciosas en la mitad del guión.

A este última descripción se le podrían poner dos objeciones, ya que nos parece excesivo tal lujo de pedrería en un estandarte prerromano y que su color fuese púrpura, cuando éste estaba reservado al emperador y senadores romanos, por ser el símbolo máximo de poder y gloria, y el más caro en su obtención pues se extraía de las glándulas del Murex brandaris, un pequeño caracol que se encuentra a lo largo de las costas del Mediterráneo oriental.
Para tener una idea exacta de lo laborioso de su obtención y rendimiento, baste saber que la cantidad de colorante que se obtenía de 12.000 caracoles era de ... 1,4 gramos. Dicho esto puede entenderse por qué la púrpura ha sido el colorante más valioso de todas las épocas, lo que hace bastante improbable que el cantabrum tuviese como fondo este color.
Sin embargo dicha descripción podría entenderse en un estandarte finamente elaborado para ser mostrado en algún tipo de acto público (desfiles, etc…) junto con otras enseñas militares romanas, pero no para ser llevado al campo de combate.

En cuanto al signo que debía ir estampado en la tela, L.A. Montes de Neira aclara que "… El símbolo cántabro del estandarte (el mismo que el de su escudo de armas) es un dibujo que grabado sobre la piedra o en las monedas, deja en los contornos interiores una cruz en forma de X…" semejante al que "... conocemos por las monedas de Carisio que acuñó en Emerita Augusta en el año 25 a. de J.C. con motivo de la guerra cantábrica…".

Estas monedas fueron reproducidas por el padre Flórez y en una de ellas se aprecia un dibujo compuesto por cuatro crecientes lunares opuestos dos a dos, similares a los que ostenta la estela gigante de Barros (Los Corrales de Buelna) y que actualmente forma el segundo cuartel del escudo de la comunidad autónoma de Cantabria.


Moneda de Carisio reproducida por Flórez en la que aparece el símbolo semejante al de la estela de Barros sobre los escudos.

El mismo dibujo lo podemos encontrar en una fíbula hallada en 1893 en Worms (al O. de Alemania), y en un cinturón encontrado en la necrópolis de Watsch (Carniola, Austria), de la época de Hallstat, etc…, y que por nuestra parte hemos hallado en otras representaciones y soportes fuera de Cantabria.

Por tanto, para este autor el cantabrum sería el símbolo de la estela de Barros en color oro sobre fondo rojo púrpura, que tal y como señaló J. Glez. Echegaray "debía llevar una cenefa o adorno dorado con cruces" [Tertulianus, Apol. 16].

Digno es reconocer que al sr. Montes de Neira se debe el primer trabajo profundo de investigación e interpretación realizado sobre el estandarte cántabro, fundamentado en el estudio de las escasas informaciones que nos han llegado hasta hoy, lo cual merece todo nuestro respeto; sin embargo no podemos pasar por alto que de momento sigue siendo una hipótesis pendiente de su refrendo en algún tipo de hallazgo arqueológico futuro.

(*) No hemos podido consultar la citada obra, y suponemos que el título correcto sea: Tropheos y antiguedades de la Ymperial Ciudad de Çaragoza. Luis Lopez. Barcelona, 1639.

domingo 28 de junio de 2009

El "CANTABRUM".- Aproximación al estudio del estandarte así llamado. (4)

Obligado es decir que aparte de las ya mencionadas citas de Tertuliano y Minucio Félix relativas a la existencia de un estandarte denominado cantabrum, poseemos otra más, también procedente del Codex Theodosianus, referida en este caso a la figura del portador de dicha enseña y cuyo nombre está basado igualmente en el del pueblo de donde procede:

Collegiatos et vitutiarios et nemesiacos, signiferos, cantabrarios et singularum urbium corporatos simili forma praecipimus revocari”. [Cod. Theod. XIV, 7, 2]

Gracias a esto conocemos dos datos de suma importancia: la existencia de la figura de los cantabrarios, una especie de colegio encargado de llevar el estandarte, y más tarde el pabellón imperial, durante las cabalgadas o los desfiles militares y procesiones religiosas.

No sabemos el momento más o menos exacto en el que la figura de dichas cantabrarios pasó a formar parte de las unidades militares romanas, aunque es lógico pensar que lo harían de forma paralela al cantabrum y que hemos supuesto a partir del s. I d.C., pero en este texto sí se nos indica la fecha de su disolución y cese en sus funciones, ya que se produce durante el mandato de Honorio y Teodosio II y el edicto está fechado en las VI Kalendas de Diciembre, es decir, el 26 de Noviembre de los años 409?-412 ? d.C., ordenando el regreso de las gentes que componen dichas sociedades a sus países de origen. Por tanto estuvieron encuadrados en las legiones romanas durante aproximadamente cuatro siglos.

Sabemos que enseñas similares al cantabrum eran utilizados por galos y germanos, tal y como puede apreciarse en el arco de Orange.

martes 23 de junio de 2009

El "CANTABRUM".- Aproximación al estudio del estandarte así llamado. (3)

Las escasas noticias que nos han llegado acerca de la existencia de un estandarte en los campamentos romanos denominado Cantabrum proceden de Tertuliano y Minucio Félix:

"Las telas de los vexilla y de los cantabra son las vestiduras de las cruces."
[Tertulianus, Apologetycum, Pars IV, Capitulum XVI, 8]

"También, en los cantabra y en los vexilla, que con no menor devoción protege la milicia, son las vestiduras de las cruces."
[Tertulianus, Ad Nationes, I, 12]

"Tanto los mismos signa, como los cantabra, como los vexilla de los campamentos, ¿qué otra cosa son sino cruces enriquecidas y adornadas?"
[M. Minutius Felix, Octavius, XXIX, 7]

De esta escasa información podemos deducir que el cantabrum fue un estandarte formado por un asta cruzada por un travesaño que adoptaba la forma de cruz y del que pendía la tela - al estilo del vexillum - adoptado por las legiones de Roma, probablemente a partir del s. I d.C, sofocados ya todos los intentos de rebelión por parte de los cántabros y con la integración paulatina de éstos y otros pueblos indígenas en el esquema organizativo militar romano.

Conocemos algunos vexilla que han llegado hasta nuestros días, a través de la numismática o de la escultura, e incluso alguno en tela con motivos estampados muy variados y de los que solo ofreceremos una pequeña muestra.

Así, en una moneda hallada en Tiro (ant. Fenicia) figura la efigie de una mujer y la inscripción IVLIA AVGVSTA; en su reverso la inscripción SEPTVRVS METR COLONI y en el centro un águila sobre una hoja de palma, con las alas extendidas, la cabeza vuelta hacia su derecha mientras sostiene una corona en su pico y encima de todo ello un vexillum con la leyenda LEG / III / GAL en alusión a la Legio III Gallica.







En otra moneda de la época de Claudio II (268-270 d.C.) aparece en su reverso una imagen de la diosa Concordia con la cabeza vuelta hacia su derecha y sosteniendo un vexillum en cada mano y estampados en cada uno de ellos lo que parecen ser quince roeles o redondeles colocados en cinco columnas y tres filas.

Entre los ejemplos escultóricos está el relieve hallado en Bridgeness, en el límite oriental del muro de Antonino y conservado en el Museo Nacional de Escocia, donde aparece una escena ritual conocida como souvetaurilia, en cuya parte superior, sobre toda ella, se ve un vexillum con la inscripción LEG / II / AVG alusiva en este caso a la Legio II Augusta.

Referido a la misma legión se conserva otro relieve con un vexillum esculpido en piedra y hallado en Corbridge (Northumberland), con la inscripción VEXILLVS / LEG II AUVG .




Pero sin lugar a dudas el vexillum más espectacular conocido hasta el presente sea quizás el descubierto en Egipto a principios del s. XX y cuya noticia hemos tomado de Michel Feugere:

"Por lo que se refiere al vexillum, estandarte que portan los destacamentos de cohorte o ala cuando el grueso de la tropa debía permanecer en el campamento, es como su nombre indica, un pequeño velo cuadrado, normalmente de color rojo, que se sujeta mediante un travesaño bajo la punta de una lanza; se pintan, con letras doradas o de color vivo, los símbolos y quizá el nombre del cuerpo al que pertenece. El vexillum imperial lleva colgados unos pesados flecos dorados, y generalmente lleva a los lados dos correas lastradas con colgantes.

El clima excepcionalmente árido de Egipto permitió la conservación de un vexillum casi intacto, publicado por Rostovtzeff en 1913 y 1942. Es una pieza de lino casi cuadrada, de 50 cms. de largo y 47 cms. de alto, que ha conservado en el dobladillo superior la pieza de madera transversal que servía para colgar el vexillum en lo alto de un asta; los costados laterales llevan dobladillos, la base debía caer en flecos. De color escarlata, este documento único ha conservado un adorno pintado que ha permitido a su editor? situarlo, con las debidas reservas, al comienzo del s. III d.C.: entre cuatro adornos angulares, una Victoria montada sobre un globo exhibe una corona en su mano derecha, y en la izquierda una palma.

Un descubrimiento efectuado hace una decena de años en Egipto, con motivo de unas excavaciones por parte de arqueólogos ingleses nos permite quizá disponer al día de hoy de un segundo vexillum; es una pedazo de tejido bastante grueso, de dimensiones análogas al anterior pero con una decoración mucho menos elaborada que representa un simple motivo cruciforme, de inspiración floral o geométrica".


La diferencia entre los vexilla y los cantabra habría que buscarla pues, fundamentalmente en el emblema que estos últimos llevarían bordado sobre él.

sábado 20 de junio de 2009

El "CANTABRUM".- Aproximación al estudio del estandarte así llamado. (2)

Para hablar del cantabrum y entender su origen y diseño es obligado antes referirnos al labarum de Constantino, porque ambos parecen guardar unas ciertas analogías, si bien son dos cosas diferentes que no conviene confundir; máxime cuando el segundo, si nos atenemos a los datos que nos hablan de su creación, sería posterior en unos siglos al estandarte cántabro, aunque ambos debieron coincidir durante un lapso de tiempo en su uso dentro del ejército romano.

La historia "oficial" nos habla de la conversión al cristianismo por parte del emperador Constantino en el año 312 d. C. durante su lucha contra Magencio y la leyenda de la aparición de una cruz en el cielo. El testimonio más antiguo que se conoce acerca de este hecho nos lo proporciona Lactancio, un cristiano que en su obra De mortibus persecutorum, relata una inspiración milagrosa recibida por el emperador en un sueño, donde se le pide que grabe en sus escudos el signo de Cristo.

Pero fue otro contemporáneo y amigo de Constantino, el obispo Eusebio de Cesarea, quien en su obra Vita Constantini, nos narra lo que según sus palabras, le había contado el propio emperador bajo juramento, quien habría visto, durante su marcha sobre Roma, por encima del sol poniente, una cruz luminosa con las palabras "In hoc signo vinces" ("Con este signo vencerás"). El pánico le invadió tanto a él como a su ejército, pero a la noche siguiente se le apareció Cristo con la misma cruz y le ordenó elaborar un estandarte con la misma imagen. Ya de mañana, el emperador llamó a diversos artistas y tras relatarles lo que había visto en sueños, les encargó fabricar un estandarte análogo, el cual recibió el nombre de labarum, consistente en un asta con un travesaño dorado del que pendía un trozo de tela de color rojo púrpura cubierto de piedras preciosas con los retratos de Constantino y sus hijos. En la parte más alta del asta figuraba una corona de oro en cuyo interior aparecía el monograma de Cristo, consistente en un X con la letra P superpuesta representando la unión de las letras griegas Ji (X) y Rho (P), las dos primeras del nombre de Cristo en griego ΧΡΙΣΤΟΣ (Christos):



Este mismo diseño puede verse en algunas monedas donde figura representado:





Y la versión completa con el anagrama en la parte superior y la inscripción completa estampada sobre el paño también se encuentra en la iconografía:









Detalle del labarum


Sin embargo no faltan investigadores que ponen en duda esta versión, como A.A. Vasiliev, para quien la conversión de Constantino solo se llevó a cabo en su lecho de muerte; y J.-J. Hatt, que vió en el labarum la representación de un símbolo de la religión celta, expresión del poder de Taranis.

De ahí que otros autores supongan que la creación del labarum debió tener lugar antes de que Constantino hubiese salido de la Galia. Su estancia en ella le habría hecho entrar en contacto de forma directa con la religión y la lengua de los galos, por lo que es muy posible que tomase de la primera el símbolo que le serviría para crear su enseña, y de la segunda el vocablo con que el sería designada.

Etimológicamente labarum proviene de la raíz *(p)lab- "hablar", de donde se ha derivado el adjetivo * labaros, "orador" (> "estandarte"?), ampliamente representado en las lenguas celtas: galés llafar "habla", "idioma", "voz", "orador"; ant. córn. y bret. lavar "palabra"; ant. irl.: labar "charlatán", labrad "habla", "lenguaje"; irl. labhar "locuaz", "en voz alta" y labhairt "palabra", "habla".

En Cantabria está atestiguada esta voz en el nombre de persona Labarus, que aparece bajo la forma de su genitivo Labari(i) en una estela hallada en Prioro (León), en territorio vadiniense; y el mismo nombre, Labarus, se halla en la Galia. Una variante de ambos, Laburus, era el nombre de una divinidad en Panonia Superior, cuya forma se considera una variante, atribuible a la pronunciación en la Nórica con influjos ilirios.

Emparentados con la misma raíz tenemos en Cantabria el topónimo Peña Labra, y fuera de la P. Ibérica, el hidrónimo Labarus, atestiguado por Silio Italico en la Cisalpina y algunos nombres de ríos germanizados en Laber, afluentes del Danubio.

Por tanto y a tenor de lo dicho hasta ahora no parece descaminado pensar que el estandarte de Constantino pudo haber tenido su origen en la Galia, incluido su nombre, voz muy extendida en las lenguas célticas y no ajena a Cantabria. Si esto fuese cierto, las similitudes entre el cantabrum y el labarum podrían ser varias.

Era el cantabrum designado *labar-os “estandarte” en su lengua original?; posiblemente, pero no pasa de ser una hipótesis, porque la denominación que nos ha llegado es la que los romanos le dieron, sobre la base del nombre del pueblo del que lo tomaron.

viernes 12 de junio de 2009

El "CANTABRUM".- Aproximación al estudio del estandarte así llamado. (1)

El tema de la bandera de Cantabria es uno de los que más ríos de tinta ha hecho correr a lo largo de los años coincidiendo con las aspiraciones autonómicas en el último cuarto de siglo pasado; desde artículos en prensa hasta infinidad de enlaces que lo tratan en mayor o menor medida en Internet, con defensores y detractores, unos de la blanca y roja oficial, y otros del popularmente llamado "lábaro" cuyo diseño se supone que responde a la descripción que las fuentes antiguas nos han hecho llegar del llamado "cantabrum", siendo este último el objeto de nuestra atención.

Este artículo pretende acercarse en la medida de lo posible a la reconstrucción más exacta de la enseña que debió ser exhibida por los cántabros en sus combates, y que posteriormente pasó al ejército romano una vez que éste dió por finalizada la campaña conocida como Bellum Cantabrum (29-19 a.C).

Desgraciadamente no contamos con un solo resto de estandarte cántabro que haya salvado el lapso de tiempo de más de dos mil años transcurridos desde los hechos mencionados hasta el presente y que aportase un mínimo de luz para completar la información que los autores antiguos nos han dejado sobre el particular.

Sin embargo hemos querido llevar la investigación todo lo lejos que los medios actuales nos han permitido, y aunque también escasas, aportaremos lo que parecen ser algunos elementos que pueden ayudarnos en la tarea objeto de este modesto trabajo.

Queremos dejar bien claro que todo lo aquí expuesto debe ser entendido como una aproximación a lo que en su momento debió ser el cantabrum, incluidos los diseños que mostraremos, y que no son otra cosa que una interpretación libre, expuesta con todas las reservas, a falta de una confirmación documental o arqueológica, y alejada de cualquier debate político-ideológico - estéril a nuestro entender -, ciñéndonos a los hechos puramente históricos.

lunes 1 de junio de 2009

La mujer en la Cantabria prerromana. Aspectos sociales.


Las fuentes de las que disponemos para conocer el papel de la mujer en la Cantabria prerromana se basan en las referencias de algunos autores de la antigüedad, como el geógrafo griego Estrabón con su obra Gallia e Hispania. Los datos relativos a la mujer cántabra en dicho periodo son escasos, y aparecen cuando sus acciones chocan con la idea grecorromana de la posición de la mujer en la sociedad y en la familia.

En la Cantabria prerromana, la mujer gozaba de cierta libertad, en oposición por ejemplo a lo que ocurría con las mujeres griegas de la misma época, que estaban obligadas a permanecer en el gineceo¹. Este hecho sorprende al propio Estrabón, ya que él mismo describe la similitud de los matrimonios cántabros con el modo de casarse de los griegos, es decir, monógamos.

Según éste, el hombre es el que dota a la mujer, y éstas son las herederas; al mismo tiempo se ocupan de casar a sus hermanos, señalando la importancia de la que gozaba el hermano de la madre, es decir el tío materno o avunculus por parte de los hijos.

En referencia a la dote aportada por el hombre en el casamiento, hay una cita de Catón en su obra Orígenes, que se cree hace referencia a los cántabros. En esta cita afirma que los cántabros no proporcionaban dote a sus hijas, ya que éste era el cometido del esposo "dotes filiabas suis non dant".

Dicho sistema matrimonial es similar al de los germanos, que Tácito ya describe en su obra Germania. De ahí la explicación a la afirmación de Estrabón cuando dice que las mujeres eran quienes heredaban; por lo tanto las cántabras serían las depositarias de los bienes materiales para que los hombres pudieran casarse.


En cuanto a la ocupación diaria de estas mujeres, básicamente será la agricultura y las actividades ligadas a la tierra, se trataba de un reparto de funciones tradicional, en una sociedad básicamente guerrera. La agricultura proporcionaba escasos rendimientos y era de técnicas rudimentarias, que sólo podían llevarse a cabo por manos femeninas. Estrabón afirma que la dureza de las cántabras era tal que incluso podían llegar a parir en el campo y lavaban al recién nacido en una corriente de agua para luego llevarlo a la casa.

La mayor presencia de las mujeres en la vida económica en el norte peninsular, ya fuera como vigilante de la explotación familiar, durante los períodos de ausencia de los hombres (los hombres se ocupaban de realizar la guerra o velar por la defensa de sus territorios), o bien realizando labores agrícolas, como ya hemos citado, hace suponer una alta consideración hacia la mujer en la economía, mucho más integrada en el sistema productivo que las mujeres de otras áreas peninsulares.

El entorno doméstico era duro, carente de comodidades; en él la principal actividad de las cántabras se centraba en aquellas acciones que significaban la supervivencia de la comunidad (preparación de alimentos, mantenimiento del hogar, cuidado de los hijos, etc...).

Del mismo modo se ocupaban de una serie de actividades artesanales tales como: fabricación de ciertas bebidas naturales o la preparación de productos derivados de la ganadería. Será de nuevo Estrabón el que en su obra anteriormente citada nos explique que las mujeres también se encargaban del hilado y el tejido, sobre todo de la lana, que era la materia prima de sus prendas. Del mismo modo sabemos que conocían la tinción del lino.







De nuevo será Estrabón quien nos proporcione las claves de la vestimenta de las cántabras cuando afirma que "las mujeres llevan mantos y vestidos con adornos floreales bordados …". A pesar de no contar con representaciones de este tipo de vestidos, podemos hacernos una idea de cómo eran en la actualidad a través de las representaciones de la Hispania vencida en época de Augusto, donde las mujeres aparecen cubiertas con un amplio vestido, sujeto a la cintura y con un manto a las espaldas.

La mujer, aparte de encargarse del cultivo de la tierra, también se encargaba de una minería rudimentaria. Todo ello les otorgaba un gran papel económico en la vida del castro, permitiendo de esta manera que los hombres se dedicaran a otras actividades, como las expediciones de saqueo y la guerra.

La importancia de las labores femeninas en esta sociedad cantábrica hace que Estrabón la califique de matriarcado, aunque esto parece responder a una estructura matrilineal coexistente con la presencia de la autoridad masculina. La mujer podía heredar, hacer testamento, disfrutar de sus bienes, etc... y será todo esto, tal y como hemos dicho anteriormente, lo que llame la atención al escritor griego, llegando a calificar de esa manera a la sociedad cántabra prerromana.


[1] Departamento retirado que en sus casas destinaban los griegos para habitación de las mujeres.

Bibliografía:

Peralta Labrador, E. Los cántabros antes de Roma.
Gallego Franco, H. La imagen de la "mujer bárbara" a propósito de Estrabón, Tácito y Germania.