Es de suponer, los cántabros incluidos, que así sería cuando habían de enfrentarse a toda una maquinaria de guerra casi perfecta como la romana; sin embargo, cuando se dedicaban al acoso por sorpresa sobre los pueblos vecinos, inferiores en lo militar, posiblemente actuarían en número no muy elevado y quizá divididos en varios grupos que asaltarían los objetivos y luego se reunirían para efectuar el regreso a sus castros; una vez a cubierto de posibles ataques por la retaguardia y ya seguros al abrigo de las cumbres, volverían a dividirse, emprendiendo cada grupo el camino de su asentamiento.
No estamos hablando de populi cántabros (orgenomescos, vadinienses, coniscos, etc…) que se uniesen para llevar a cabo estas acciones (aunque no puede descartarse), sino de grupos de clanes pertenecientes al mismo populi, que actuarían al unísono.

Cabe imaginar el gesto de los militares romanos cuando desembarcaron en la P. Ibérica y comenzaron a tomar conciencia de la realidad social de estos pueblos y dicho comportamiento; ellos, que tenían unas leyes que regulaban casi todos los detalles de su vida y organizaban su sociedad para conformar una nación avanzada, debieron contemplar Hispania como una tierra donde los ladrones y bandoleros campaban a sus anchas en un ambiente de total anarquía.
El problema radicaba en que Roma desconocía también la estructura y funcionamiento de cada uno de los pueblos prerromanos, así como su realidad económica, y lejos de intentar comprenderla, ejerció el "efecto rodillo" sobre ellos, buscando la integración por la fuerza en su modelo; y cuando esto no fue posible por la resistencia enconada de algunos de ellos - caso de los galaicos, ástures y cántabros - acudió a la razón de la fuerza sin miramientos, provocando con ello el odio y el rencor más enconado, lo que dio lugar a una guerra muy dura de desgaste para ambos bandos y la no-integración completa de los pueblos mencionados, especialmente los cántabros y ástures, siempre prestos a volver a la rebelión cuando la menor de las oportunidades se presentase.
4 comentarios:
Una vez mas felicitarte por el II capítulo dedicado al tema de las razzias donde has explicado muy bien algunos aspectos de dicho comportamiento y como Roma encararía dicha situación.
Al respecto recuerdo haber leido en el libro de De Mata publicado en 2003 acerca de los pueblos norteños que un aspecto de las razzias de los Cántabros habria que vincularlo a las cofradías de jóvenes guerreros que probarian su valor en dichas acciones y a la vez servirian como válvula de escape a su agresividad.
De dichas acciones se deduciria a la vez la existencia de una especie de zona de nadie como un glacis defensivo allende el territorio cántabro.
Algunos párrafos interesantísimos del señor de Mata referentes a la cuestión.
"Los cántabros con una economía de ganaderia extensa semitrashumante, con algún apoyo agrícola menor....Ocasionalmente, movidos por las necesidades que marcó la coyuntura histórica se dedicaron al mercenariado. Cuando sus relaciones con los colectivos llaneros se vieron interferidas por terceros -Roma-, se abastecieron de los productos que antes intercambiaban por medio de la rapiña".
y prosigue "en nuestra opinión, los indígenas cántabros y astures que Floro y Orosio presentan de forma tremendista, como contumaces agresores de los vacceos, turmogos y autrigones instalados en los llanos -neutralizados poco antes por Roma, como acabamos de señalar-no eran, en realidad, salvajes pueblos montaraces que, como siguiendo un rito secular y alocado de bandidaje, rapiñaban a sus convecinos meridionales agropecuarios. Resultaban ser mas bien, angustiados silvganaderos montañeses a quienes el poder imperial acababa de desconectar de los llanos nutricios..........."
Me parecen muy reveladores estos párrafos para poner en su justo término la propaganda romana de bellum iuxtum.
Está claro que los cántabros y astures eran pueblos depredadores pero no con los rasgos tremendistas con que los cronistas romanos los han retratado.
Un cordial saludo.
Excelente apunte Neville, ya que esos comentarios bibliográficos aparte de ser muy acertados, encierran algunos de los motivos por los que se daba esa actitud que los romanos resaltaron, pero que como bien apunta De la Mata, no debieron ser violentos en un principio, al menos con alguno de los pueblos que citas, sino cuando las circunstancias impuestas les obligaron a ello.
Si a pueblos eminentemente guerreros como los ástures y cántabros, se les cortó el abastecimiento de alimentos, lo lógico era esperar la respuesta que dieron: el enfrentamiento armado, idependientemente del tipo de enemigo que tuviesen enfrente, porque lo que se jugaban era su propia subsistencia.
Un saludo.
Acertados comentarios, si bien me gustaría precisar que la interferencia de Roma en las relaciones de los celtas cántabros y astures con sus vecinos del llano (vacceos, sobre todo)viene dada no como un acoso a aquellos pueblos de las montañas, sino como una pretendido aislamiento de estos últimos (vacceos, principalmente). Lúculo, en su campaña de Intercatia no se dio cuenta de ello y por eso fracasó en su campaña contra los vacceos. Sin embargo, Scipión sí fue consciente de ello y cortó las rutas de intercambio comercial -armas cántabras por cereal vacceo- lo que facilitó la caida de toda la cuenca media del Duero, de ahí su ataque y destrucció de Palenzuela, donde se materializaba este intercambio.
Dominado el sur de la Celtia hispana, Roma sólo necesitaba un pretexto para hacerse con el norte, que no tardaría en encontrar.
Dejo a continuación el link de mi blog donde hablo de todo esto menos deprisa que ahora
http://historiasdevaro.blogspot.com/2008/04/la-campaa-de-pc-espipin-afect.html
Varo.
P.D.: Por cierto, enhorabuena por este blog tan bien logrado.
Es un placer contar en este espacio con opiniones bien fundamentadas.
Y tiene sentido ese corte de la conexión entre cántabros y vacceos para evitar no sólo el abastecimiento mutuo, sino el tener que abarcar un frente de guerra muy amplio y contra enemigos bien preparados para la guerra (incluidos galaicos y ástures), a los que en cualquier momento podrían unirse otros (vettones y lusitanos), lo que habría puesto en serios aprietos a las legiones de Roma.
Gracias y un cordial saludo, Varo.
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