domingo 7 de marzo de 2010

Las razzias de los cántabros (IV)

Otra hipótesis sobre el origen de las razzias que venimos tratando la ha formulado Eduardo Peralta, para quien la pervivencia en Cantabria de diferentes vestigios relacionables con las bandas de guerreros cántabros que nos han llegado a través de la documentación hay que ponerlo en relación con las fratrías guerreras entre las que se daba la llamada devotio, un ritual o institución de origen indoeuropeo con testimonios en Hispania, la Galia, Germania y la Italia arcaica; eran los llamados Männerbünde ("sociedades de hombres").

En estas cofradías que aparecen en el mundo indoeuropeo entre los indios, iranios, eslavos y grecorromanos, sus miembros, a finales del invierno, en el mes de Febrero, realizaban correrías en las que aterrorizaban al pueblo durante doce días, los últimos del año, invadían las casas, raptaban a muchachas y mujeres y exigían alimentos y bebidas, llegando en ocasiones a enfrentamientos con otras bandas de los pueblos vecinos.

Varios estudios han puesto de manifiesto que este tipo de sociedades iniciáticas de hombres-lobo, que se comportan como tales, existieron entre los itálicos arcaicos, griegos, dacios, balto-eslavos, caucasianos, celto-hispanos e irlandeses, y su origen habría que situarlo entre el 4.500 y el 2.500 a.C.

En el caso concreto de Cantabria su pervivencia actual ha llegado a través de una figura del folklore, los llamados "zamarrones", asociaciones juveniles que celebran sus rituales iniciáticos durante el solsticio de invierno, provistos de máscaras, cubiertos con pieles de animales y haciendo sonar sus campanos para ahuyentar los malos espíritus. La misma figura la encontramos vigente en la montaña leonesa, en territorio antaño vadiniense; ver el blog del museo etnográfico de Riaño (http://museoriano.blogspot.com/2010/03/antruido-de-la-montana-de-riano-leon.html).




Zamarrones. Fiesta de la Vijanera (Silió - Cantabria).

Joaquín Gómez Sastre (http://img253.imageshack.us/img253/7956/vijaneraweb82fnjf9.jpg)

La confirmación arqueológica de la costumbre de cubrirse con pieles de lobo la tenemos en la estela de Zurita de Piélagos, cuya escena en conjunto muestra un ritual funerario prerromano.

Ejemplos paralelos de cubrirse con pieles de animales podemos hallarlos en la P. Ibérica entre diversos pueblos, como en el caso de los celtíberos, testimoniado en un fragmento cerámico hallado en Numancia, y por la cita de Silio Itálico (III, 384) alusiva a los jinetes uxamenses (Osma), de los que dice que "con caras y fauces de fieras hacen terribles sus morriones".


Estela de Zurita (valle de Piélagos - Cantabria)

También los vacceos tenían la misma costumbre, lo que sugiere que debió existir un dios-lobo entre las bandas guerreras que vivían al margen de su propia sociedad; posiblemente se tratase de Vaelico o Velico (relacionado con el célt. vailos "lobo", "aullador"); cfr. el nombre de los vellicum entre los cántabros.

Según Mircea Eliade, los pueblos, tribus y ciudades indoeuropeas que llevan un nombre derivado del lobo hay que relacionarlos con el acto fundacional de una fraternidad de guerreros: en Hispania tendríamos los casos, entre otros, de las ciudades de Luparia y Lyco, entre los oretanos, la ciudad de Lobetum (entre los lobetanos), los gentilicios vettones de los lupercum y luponicum, o el de los vailicon, asentados en la zona de Gumiel (Burgos).

El mismo Laro, al que se refiere Silio Itálico en su célebre cita sobre su forma de combatir y su trágico final, se convierte junto a sus compañeros, en una fiera salvaje durante el combate, producto del "furor heroicus".

Hay constancia de hermandades guerreras entre los celtíberos, que en vez de cubrirse con pieles de lobo lo hacían con cabezas de caballo; y también entre los caristios, atestiguado en este último caso gracias a una estatuilla de bronce que representa a un guerrero con una gran cabeza de caballo sobre la suya, encontrada en el poblado de la Edad del Hierro de Acha (Álava).

Para E. Peralta, la constatación de que tanto entre los cántabros como entre otros pueblos prerromanos hispanos existieron este tipo de cofradías guerreras de tipo indoeuropeo, permite explicar el comportamiento de su juventud masculina y sus incursiones periódicas sobre los territorios vecinos para aprovisionarse, destacando de entre todos ellos precisamente los cántabros, tal y como dijo Estrabón.

Hay que hacer notar que los miembros de dichas fratrías no saqueaban nunca los territorios de sus propias tribus, y se retiraban a zonas abruptas y apartadas con el fín de someterse quizá a ritos iniciáticos tipo licantropía, para luego llevar a cabo sus razzias y robar el ganado. Incluso se sabe que algunas bandas acudían en auxilio de otras gracias a pactos o alianzas intertribales.

6 comentarios:

Neville dijo...

Me ha impresionado mucho ,Jesús, la pervivencia en el tiempo a través del folklore de las antiguas sociedades iniciáticas o cofradías de guerreros lo cual prueba que la cultura prerromana no fue laminada como algunos pretenden y muchos de sus elementos se manifiestan de una u otra forma muchas veces a través del folklore.
Parece por lo que apuntas y según la dispersión de los pueblos que mencionas que era una costumbre de prácticamente todos los pueblos indoeuropeos.
La agrupación cántabra Vadiniense ha sido uno de los grupos que mejor ha conservado su cultura ancestral a todos los niveles quizás fruto del aislamiento geográfico.
Para los jóvenes guerreros el lobo debia ser un animal totémico, cuasimístico y su forma de atacar por sorpresa, implacable y recorriendo largas distancias un ejemplo a seguir.
En fin, una vez mas se revela Peralta como una de las personas que mas han aportado al conocimiento de los pueblos norteños y particularmente al Cántabro.

Un cordial saludo Jesús.

J. J. Maroñas dijo...

Peralta, ya lo hemos dejado entrever en otras ocasiones, es un referente obligado a la hora de analizar cualquier aspecto concerniente a la historia de la Cantabria prerromana, no sólo por su directo conocimiento de lo que trata, sino porque posee la capacidad analítica y crítica de los textos antiguos que no le hace caer en el conformismo; es decir, nada es una verdad irrefutable y todo puede ser sometido a una crítica constructiva, aún rompiendo moldes.

En el caso que nos ocupa, ha sabido ver un trasfondo histórico muy antiguo en algunas manifestaciones culturales con las que estamos más o menos familiarizados, pero que algunos expertos en etnografía han contemplado de una forma muy simplista que no va más allá de lo que se ha denominado "imaginación popular", olvidando ese trasfondo que es preciso descubrir y que, en algunos casos concretos, hay que achacar a su escasa formación en materia histórica.

Seguiremos aportando algunas opiniones de historiadores autorizados en el tema de las razzias y viendo como lejos de ser excluyentes son complementarias.

Y como siempre, después que cada cual saque sus propias conclusiones, coincidentes o no con las nuestras.

Un saludo, amigo Neville.

Paredes dijo...

He encontrado este interesante artículo sobre las razas de ganado vacuno y otras domesticadas en el norte donde se habla de la raza vacuna de tronco castaño como la Tudanca cántabra o la Casina asturiana y otras de Galicia, Zamora y Portugal y la vinculación que hay entre esta raza vacuna y los pueblos pastores que se instalaron en la Península procedentes de diferentes áreas europeas.
Es un artículo que tiene imprecisiones e inexactitudes importantes como la extensión y expansión de los astures pero que considero interesante por aportar un punto de vista no muy habitual y original y cómo según esta distribución Lusitanos,Galaicos,Astures y Cántabros tendrian un mismo origen.
Me salgo un poco del tema pero seguro que os va a gustar.
http://www.aseava.com/revistas/15aseava.pdf

Saludos.

J. J. Maroñas dijo...

El artículo no sólo tiene imprecisiones e inexactitudes como bien comentas,Paredes, ya que el trasfondo histórico no se ajusta en absoluto a lo que la arqueología y los autores antiguos nos han dejado escrito.

Se habla de una expansión de los ástures en una época imprecisa para fundamentar la existencia de las Asturias de Santillana, denominación en absoluto prerromana.

Tampoco aclara el origen de los propios ástures, pasando de la leyenda a su adscripción como pueblo celta, que luego asocia a las razas bovinas y la expansión (?) de los ástures por la P. Ibérica.

Echando un vistazo a algunas de las páginas que pueden hallarse en la red con buenas imágenes y sin ser entendido en la materia, desde mi modesta opinión la raza Tudanca me parece casi idéntica a la Maremmana (italiana) y la Iskar (búlgara).

Una prueba de que el artículo carece de valor en ese apartado la hallamos en un análisis genético basado en el locus Extensión (Mc1r) y realizado entre las razas bovinas del tronco castaño españolas (tudanca, asturianas de los valles y de la montaña, pajuna y parda alpina), donde se ha constatado principalmente que:

- "... Los resultados obtenidos contrastan con los obtenidos por ROUZAUD et al. (2000) en razas francesas. Estos autores no encuentran en su trabajo el alelo E2 que es el más frecuente en las razas castañas españolas. Esto llama la atención, ya que algunas de las razas genotipadas por esos autores, como las Aubrac o la Gasconne se consideran emparentadas con las razas bovinas cantábricas españolas y presentan fenotipos similares a las razas asturianas. ..."

Por tanto las razas francesas no parecen tener parentesco con las españolas, ya que de lo contrario, aunque fuese en una baja proporción, deberían presentar o tener rastros de dicho alelo; y no es lo mismo fenotipo (el aspecto exterior) que el genotipo (contenido genético interno), es decir, no podemos fiarnos de las apariencias externas sin más para emparentar razas diferentes.

- "... Cabe destacar la elevada frecuencia del alelo E2 y del genotipo E2/E2 fundamentalmente en la raza Tudanca (y en menor medida en la Asturiana de la Montaña), lo que hace pensar en un posible efecto fundador en estas razas o en un funcionamiento diferente de los libros genealógicos. ..."

Dicho de otro modo, la raza tudanca se distancia de las asturianas en la frecuencia de dicho alelo (más alevado en la tudanca y sensiblemente más bajo en las asturianas), lo que parece demostrar que es la tudanca el tronco de las razas asturianas y no al revés, como sostiene la página de Aseamo.

En el estudio han colaborado diversos investigadores de Asturias, Cantabria, León, Málaga y Córdoba y puede consultarse en la red:

http://acteon.webs.upv.es/CONGRESOS/AIDA%202003/royo.pdf

Por último añadir que ejemplares de raza tudanca han sido llevados a Holanda donde se han adaptado al clima del país; esperemos que a nadie se le ocurra en el futuro, dentro de un milenio, hacer una excavación arqueológica allí y lo utilice como argumento de una expansión de los cántabros por el norte de Europa ... al tiempo, aunque nos pilla lejos.

Y es que además ahora todo el mundo está empeñado en encontrar la gallina, el toro, el perro y hasta el burro autóctono para reclamar una identidad diferencial o expansionista, cuando en realidad no sabemos de dónde proceden o cómo se formaron los pueblos prerromanos peninsulares.

Un saludo y gracias por esa aportación.

Neville dijo...

En mi opinión y abundado en los peros con que ya alertabas en tu comentario amigo Paredes y como muy bien dice Jesús no me parece nada científica la disertación histórica de Aseava porque mezcla churras con merinas ya que estamos hablando de ganado y además no da datos técnicos fiables de estudios genéticos serios sino consideraciones vagas de caracterizaciones externas.
Y yo no creo que haya existido ninguna expansión astur por parte alguna salvo en la confusión de los nombres propiciada por la interpretatio administrativa romana que traslada a Pésicos y Luggones la nomenclatura de Astures aplicada en un principio a los ribereños del Esla o mas probablemente del Órbigo con la creación del conventus asturum post conquista.
Posteriormente en la Alta Edad Media por la importancia de Astúrica Augusta como ciudad principal de la zona curiósamente el territorio trasmontano va a monopolizar la denominación de Asturias y Astur al consolidarse el núcleo político regio Ovetense pasando a llamárse el territorio própiamente y estrictamente astur como León (territorio legionense) por el campamento romano de Legio que dio nombre a la actual ciudad leonesa.
Lo mismo ocurrió con el tema de Asturias de Santillana en un momento dado y eso no significa que hubiera una expansión étnica astur hacia el territorio de Pésicos y Luggones y mucho menos hacia el de los Cántabros.
Estoy convencido que el término astur engloba realidades diferentes antes y después de la conquista y siempre según una óptica romana y una buena prueba de ello es la diferenciación que hacen los romanos entre cismontanos y trasmontanos cuando todos sabemos que también los cántabros poblaron al sur de la cordillera el nordeste de León y norte de Palencia y Burgos sin que hiciesen tal distinción que yo sepa.
En fin un tema suficientemente complicado y aún sujeto a estudio como para que venga Aseava con delirios provincianos a enrrevesarlo mas.

Saludos.

Paredes dijo...

Me parecio interesante la noticia por lo original del tema pero como habeis dicho con bases informativas poco contrastadas haciendo bueno el refranero "zapatero a tus zapatos".
Mientras nos den buenos chuletones.