lunes 22 de marzo de 2010

Las razzias de los cántabros (y VI)

En las anteriores entradas hemos dicho que las expediciones para conseguir ganado reflejarían un modelo de comportamiento plenamente indoeuropeo, y para comprender esta frase se hace necesaria una breve explicación.

En la sociedad indoeuropea antigua, los guerreros formaban una clase o casta separada, poseedora de sus propios ritos iniciáticos, entrenamiento, habilidades, fines e ideología. Las bandas de guerreros muy especializados se remontan al periodo indoiranio, de las que desconocemos su organización y funcionamiento internos, pero nos han llegado al menos dos de los nombres con que eran designadas:

- los marya "hombres jóvenes" (skr. márya- = av. mairya-, del ide. *méria- "hombre joven": lit. (fem.) martì "novia", "mujer vírgen"), lo que equivale al concepto de "llenos de fuerza vital", por ser los más jóvenes y los mejor capacitados para llevar a cabo las empresas más arriesgadas.

- los vrka "lobos" (skr. vrkas = av. varkha-, del ide.*wlkos- > lit. vilkas; a. esl. ecl. vliku; toc. walkwe; gót. wulfs; gr. lýkos; lat. lupus), son las huestes de guerreros.

Este nombre de "lobos", al que ya nos hemos referido también, refleja una pauta de conducta en la que el hombre que piensa como un lobo actúa como tal, lo que le hace acudir al combate en manada y acosando al enemigo como lo haría dicho animal. Para convertirse en lobos quizá debieran pasar un periodo iniciático, separados de sus familias y muy posiblemente ingiriesen alguna bebida alcohólica, como la hidromiel, que les hiciese llegar al paroxismo, en cuyo estado de excitación irían a la lucha.



Recreación de guerrero cántabro portando una piel de lobo sobre su cabeza.

- foto cedida por J. Manuel (www.elreylagarton.es) -

En el Rig Veda (textos sagrados de la India) son numerosos los relatos de correrías para conseguir ganado, denominados gávisti- "deseo de ganado" (del ide.*gwou- "buey, vaca": arm. kov; skr. gaus; gr. bous; lat. bos; a. irl. ; a. esl. ecl. go-vedo "ganado vacuno"), palabra que con el tiempo adquirió el sentido de "batalla de cualquier tipo".

En dichas razzias se mezclan un patrón de comportamiento animal unido a una idea mítica, ya que los guerreros indoiranios o indoeuropeos que realizaban las correrías en busca de ganado actuaban como lobos acosando al rebaño, de la misma forma que lo hizo el primer guerrero, justificando de esa manera su agresión contra los enemigos tradicionales a quienes se lo quitaban por considerar que se lo habían robado previamente y debían recuperarlo. En realidad lo que buscaban era satisfacer el deseo natural de incrementar la riqueza propia con uno de los bienes más valiosos y de paso, mantener un estatus de pueblo belicoso.

Una vez expuestas las distintas hipótesis y conocido el origen remoto de esta forma de actuar es posible suponer que, en un principio, las correrías de los pueblos prerromanos peninsulares fuesen un tipo de conducta inherente a su propia naturaleza como pueblos indoeuropeos, idea formulada por E. Peralta, encaminada a conseguir varios objetivos: conseguir ganado y otro tipo de bienes necesarios para su vida; mantener el estatus ya mencionado de pueblos aguerridos, muy apreciados como tropas mercenarias, dedicados por y para la guerra; y mantener sus fronteras a salvo de cualquier agresión externa.

Ello no supone que lo hiciesen por sistema sobre todos sus vecinos, ya que en el caso concreto de los cántabros conocemos su alianza con los vacceos y ástures, según la época y circunstancias, lo que demuestra que entre estos pueblos no existía enemistad, sino todo lo contrario, colaboración e intercambio comercial a distintos niveles; por tanto la presión la ejercerían sobre otros pueblos vecinos o enemigos tradicionales.

A partir del momento en que Roma decide intervenir militarmente en el norte peninsular las condiciones cambian drásticamente, y tal y como expone Fernández Mata, se trata de una cuestión de supervivencia como pueblo lo que les lleva a actuar, no sobre otras gentes antaño aliados, sino sobre los territorios que aquélla controla y aprovecha en detrimento de estos últimos, y que suponían una fuente de aprovisionamiento propicia para el comercio mutuo desde antiguo.

Abreviaturas empleadas en el texto: a. irl. = antiguo irlandés; arm. = armenio; av. = avéstico; a. esl. ecl. = antiguo eslavo eclesiástico; gót. = gótico; gr. = griego; ide. = indoeuropeo; lit. = lituano; skr. = sánscrito; toc. = tocario.

Bibliografía:

Fernández de Mata, IgnacioAntropología, ecología e historia de los pueblos centro-septentrionales de la Península Ibérica (siglos II a.C. – X d.C.). Burgos, 2003.

García Quintela, Marco V. - Mitología y mitos de la Hispania Prerromana II. Madrid, 1999.

Lincoln, BruceSacerdotes, guerreros y ganado. Un estudio sobre la ecología de las religiones. 1981.

Peralta, Eduardo - Los cántabros antes de Roma. Madrid, 2000.

3 comentarios:

Neville dijo...

Impresionante foto donde se recrea a un guerrero cántabro con piel de lobo.
La forma de hacer la guerra los cántabros mediante emboscadas y ataques relámpago es muy similar a los ataques de las manadas de lobos.
Las legiones romanas acostumbradas a las grandes batallas campales en campo abierto tuvieron grandes dificultades como lo prueba el enorme rastro de enfrentamientos localizado entre los rios Pas y Besaya y los que a buen seguro continuarán apareciendo en otros lugares de la geografía cántabra como han aparecido en el norte palentino si se le dan los medios necesarios a E. Peralta y otros investigadores para que continuen la labor sobre la que ya se ha avanzado bastante.
Te dejo amigo Maroñas un enlace muy interesante que ha proporcionado tu compatriota Percha habitual interviniente en IIM y que sigue tu blog.

http://ifc.dpz.es/publicaciones/ebooks/id/2954

* He visto las fotos de las razas vacunas de Cantabria; no conocia dichas razas y desde luego la Tudanca parece como un uro, con una capa muy extraña gris-azul; ojalá seamos capaces de conservar para el futuro estas razas que quizás no sean tan productivas pero son parte de nuestra historia.

J. J. Maroñas dijo...

Totalmente de acuerdo Neville; esa forma de combatir de los pueblos del norte a la que haces referencia es un fiel reflejo de la costumbre indoeuropea a la que me refería, aunque en el enfrentamiento contra las legiones romanas, muy superiores en número y mejor preparadas para la lucha a campo abierto, fue también una estrategia impuesta por la necesidad de evitar ese cuerpo a cuerpo, y hacerlo mediante la guerra de guerrillas o golpes de mano puntuales, buscando unos objetivos muy claros:

- Combatir, si no desde una posición de superioridad, sí en una cierta igualdad de condiciones contrapuestas: mayor número de efectivos y mejor preparados para un combate en la llanura versus menor número de combatientes, más rápidos y hábiles en terreno abrupto.

- Acosar y desconcertar a las legiones mediante la táctica de aparecer y desaparecer rápidamente, sin que aquéllas supiesen de dónde les llegaría el próximo golpe, manteniéndolas de esa manera en tensión permanente, con el consiguiente desgaste psicológico.

- Evitar el mayor número posible de bajas propias, más difícil de reponer que en un ejército profesional y con abundantes recursos humanos como era el romano, causando al mismo tiempo el mayor estrago entre las filas enemigas.

Por lo que respecta a nuevos descubrimientos arqueológicos, si he de ser sincero, se me antoja una labor ardua; lo que aparezca será más producto del trabajo en solitario de algunos investigadores que del apoyo económico y de otro tipo que éstos puedan recibir desde los organismos oficiales, preocupados casi exclusivamente de potenciar la imagen turística de Cantabria en detrimento de nuestra cultura, y ésto puede hacerse extensivo a otras zonas.

En cuanto a las razas vacunas que mencionas es verdad que hace unos pocos años estuvieron en trance de desaparecer, pero una labor tan callada como efectiva ha dado sus frutos y actualmente se ha incrementado sustancialmente el número de cabezas de ganado, lo que no significa que aún se pueda hablar de recuperación total.

Gracias por el enlace; lo conocía, y de hecho en éste se pueden descargar todos los números atrasados en versión pdf:

http://ifc.dpz.es/publicaciones/biblioteca2/id/18

Y aquí se pueden encontrar varios trabajos sobre los ástures; no están todos, pero suponen un ahorro de tiempo:

http://www.librospdf.net/astures/2/

Finalmente un saludo y una invitación a Percha para que intervenga cuando lo considere oportuno, lo mismo que a cualquier persona que siga el blog.

Paredes dijo...

La guerra "de guerrillas" típicamente hispana e interpretada con gran maestría por los Lusitanos y los Cántabros retrasó muchísimo la conquista romana de los hispanos si comparamos éste proceso con el sufrido por otros pueblos europeos.

Saludos.