Pues bien, la polémica ha saltado en los últimos días a raíz de la actuación de la Consejería de Cultura del Gobierno de Cantabria y su autorización para instalar un aerogenerador experimental en la cima de monte Cotío, sito en la comarca de Campóo.
Contra dicho proyecto se han presentado dos denuncias ante la Fiscalía de Cantabria: una a cargo de Ecologistas en Acción, y la otra de la plataforma CORE (Cántabros por la Ordenación de la Energía Eólica).
Los denunciados son el consejero de Cultura, Francisco Javier López Marcano, y el consejero de Industria, Juan José Sota.
En ellas se solicita la "supresión cautelar de las licencias, así como la paralización de las obras", dado que en sus cercanías está prevista la construcción del futuro Parque Arqueológico Cántabro-Romano, por ser una zona de gran valor medioambiental como paso de aves, y por la ubicación del castro cántabro de Las Rabas, igual de imprescindible para el conocimiento de las Guerras Cántabras que el citado monte Bernorio.
Ya el 29 de Junio del presente año, el Instituto de Prehistoria y Arqueología Sautuola, pidió públicamente a través del diario El Mundo, edición Cantabria, en carta dirigida al presidente del Gobierno de nuestra comunidad autónoma, Miguel Ángel Revilla Roiz, la paralización de cualquier obra tendente a instalar molinos eólicos en la zona, contando con la firma, entre otras no menos autorizadas, de D. Miguel Angel García Guinea, gran conocedor del terreno y una voz más que autorizada para hablar del tema, si no la más.
El mismo diario El Mundo revela con fecha 10 de Agosto que Cultura desoyó informes técnicos al autorizar el molino de Cotío; entre ellos uno del jefe de Arqueología que propuso denegar la actuación por su impacto, y otro que pone de relieve el gran valor patrimonial del entorno.
Al día siguiente, aparecieron unas declaraciones en mismo medio de comunicación a cargo del consejero de Cultura manifestando que la actuación de su departamento es «un ejemplo de rigor y seriedad impecable y exhaustivo».
Sin embargo, la editorial del mismo diario pone de relieve que, lejos de dispar dudas, dichas declaraciones las aumentaban; máxime porque con anterioridad se impidió la instalación de molinos de viento a una empresa cántabra a la que habrá que indemnizar (con dinero de todos los cántabros y cántabras ...).
Al día de hoy, 18 de Agosto, las obras de construcción de una pista para el acceso a la cima de monte Cotío están tan avanzadas, que es posible que algunos de los restos arqueológicos de la zona hayan sido destruidos o afectados de forma irremediable, con lo que los cántabros y cántabras, y todos los interesados en la historia, nos habremos quedado sin la posibilidad de llegar a entender una gran parte de nuestro pasado.
Ver en la programación regional a D. Miguel Angel García Guinea (muy emocionado), y a D. José Manuel Iglesias Gil, junto a otros eminentes historiadores y personas preocupadas por lo que está pasando, justamente enojados y apenados, es desolador.
Para una mayor información sobre el tema, ver los siguientes enlaces:
http://surdecantabrianatural.blogspot.com/

2 comentarios:
Esperemos que el gobierno regional de Cantabria sea sensible, que por una vez prime la cordura y no ocurra como en el yacimiento leonés de Lancia donde la suerte ya está echada y van a pasarle una autopista por encima.
Para Cantabria proteger y poner en valor los enclaves relacionados con el bellum Cantabricum es algo primordial no solo porque afecta a la raiz de su historia sino porque puede ser una fuente de riqueza importante para la Comunidad Autónoma ya que las Guerras Cántabras son mundialmente conocias y podrian atraer turismo de calidad.
Un cordial saludo Jesús; se te echaba de menos; te he mandado un e mail no se si ya lo habrás visto.
Amigo Neville; hubo un momento para la cordura y el posible entendimiento, pero cuando la política se cruza en el camino de la cultura, y se priman intereses económicos en detrimento del conocimiento de nuestra historia, pasa lo que ha pasado ya inevitablemente en Celada Marlantes: que se ha entrado como elefante en una cacharrería sin miramientos, aún sabiendo el daño que se iba a producir y disponiendo de informes que aconsejaban la no instalación del molino de viento en monte Cotío.
De nada han servido las voces de historiadores y arqueólogos, los cuales, en algún caso han sido ninguneados.
Seguiremos informando porque el desatino continúa....
Un cordial saludo.
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